Un tiroteo en un instituto de Florida deja varios muertos y decenas de heridos

La Policía detuvo como autor de los disparos a un joven de unos 18 años, exalumno del centro de secundaria

I. MONTES MIAMI.

Un centro educativo de Estados Unidos se convirtió ayer por enésima vez en escenario de un tiroteo, que provocó el pánico entre estudiantes, profesores y familiares y dejó un número de víctimas aún incierto al cierre de esta edición. Las primeras informaciones apuntaban la existencia de al menos un fallecido -algunas fuentes elevaban esta cifra hasta 14- y una veintena de heridos, aunque los bomberos elevaron esa cifra hasta medio centenar. Números, en todo caso, muy provisionales. Tras una intensa búsqueda, el supuesto autor de los disparos fue detenido por la policía.

Hace apenas tres semanas se registraba el último episodio de esta lacra, con dos estudiantes fallecidos y otras 17 personas heridas, abatidos por un adolescente de 15 años en un centro de secundaria de la localidad de Benton, en Kentucky. La escena se repitió ayer en el instituto Marjory Stoneman Douglas del condado de Broward, en Parkland, ciudad situada 72 kilómetros al norte de Miami, en el Estado de Florida. Los disparos se iniciaron cuando los jóvenes se preparaban para volver a sus casas al término de la jornada lectiva, alcanzando a varios de ellos y buscando los demás lugares para esconderse, como baños o armarios.

Alarma antiincendios

Trump dice que «nadie debería sentirse jamás inseguro en una escuela estadounidense»

Un estudiante explicó a la cadena local WSVN 7 que en la clase oyeron «la alarma de incendios y todos pensamos que era un ejercicio». «Escuché unos seis disparos y todo el mundo comenzó a correr», dijo a su vez la joven Jeiella Dodoo.

Imágenes captadas por las televisiones locales mostraban a decenas de estudiantes que abandonaban corriendo o con las manos en alto el centro educativo, en el que hay matriculados más de 3.000 alumnos. Otros eran conducidos en camillas hacia ambulancias situadas en las inmediaciones del instituto. En una de las avenidas de acceso permanecieron agentes en posición de tiro, provistos de cascos, chalecos antibalas y armas automáticas y protegidos tras sus automóviles, hasta que el tirador fue capturado. La oficina del jefe de policía de Broward pidió en las redes sociales a los ciudadanos que evitasen acercarse a la zona y aleccionó a los padres de los estudiantes que permanecían encerrados en el colegio para que, si les telefoneaban, les pidieran que permaneciesen ocultos hasta la llegada de la policía.

«Es una situación horrible», confesó a los medios congregados en las proximidades del lugar el superintendente escolar del condado de Broward, Robert Runcie. El funcionario no concretó en esa primera comparecencia el balance del tiroteo, más allá de desvelar que se habían registrado «numerosos muertos». Por su parte, la Policía local indicó que catorce heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.

El sheriff del condado, Scott Israel, confirmó que el sospechoso había sido detenido, y dijo que se cree que actuó en solitario. Según la descripción difundida antes de su arresto, vestía pantalón y sombrero negros y camisa roja, y había sido visto por última vez en una de las alas del complejo. Imágenes de televisión mostraron después a cinco agentes introduciendo en una patrulla a un sospechoso esposado, que según fuentes próximas a los hechos citadas por la cadena CBS podría ser un antiguo alumno del centro de unos 18 años. Este extremo fue confirmado posteriormente por las autoridades.

El gobernador de Florida, Rick Scott, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguieron de cerca la investigación del tiroteo. «Ningún niño, maestro ni nadie más debería sentirse jamás inseguro en una escuela estadounidense», sostuvo Trump.

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