El terror silencia a los testigos en Kabul

La escena del atentado. El autor de esta imagen resultó herido. /  OMAR SOBHANI / REUTERS
La escena del atentado. El autor de esta imagen resultó herido. / OMAR SOBHANI / REUTERS

Mueren 26 civiles, nueve de ellos periodistas, en la capital afgana en un doble atentado suicida del EI y otro informador cae asesinado en Jost

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Afganistán se desangra y vuelve a estar de luto después de una nueva jornada de atentados que dejó al menos 34 muertos en Kabul y Kandahar. El brazo afgano del grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el doble ataque suicida que golpeó la capital a primera hora de la mañana. Un kamikaze se inmoló cerca de la oficina de los servicios de Inteligencia (NDS) y media hora después, cuando los equipos de rescate trataban de ayudar a las víctimas y los informadores se aprestaban a dar testimonio del ataque terrorista, un segundo yihadista escondido entre los periodistas que cubrían el atentado hizo explotar la carga que llevaba adherida a su cuerpo.

El suicida «pretendía hacerse pasar por reportero. Mostró su carné de prensa» en el control de seguridad, contó el portavoz del Ministerio de Interior, Najib Danish. El EI asesinó al menos a 26 personas en esta doble acción y entre las víctimas hay nueve periodistas locales, tal y como denunciaron Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Centro de Periodistas de Afganistán. En su comunicado de reivindicación, los yihadistas subrayan que el segundo activista de KAbul pretendía «hacer pedazos» a sus víctimas.

La muerte de nueve de los periodistas que cubrían la primera explosión de Kabul volvió a poner de relieve el extremo peligro que corren los reporteros en el país asiático, donde en 2017 fallecieron al menos 20 informadores. Entre los muertos se encuentra Shah Marai, jefe del servicio fotográfico de la oficina de la agencia France Presse en Kabul y uno de los reporteros con más experiencia en el país, ya que trabajaba desde 1996. Marai -que tenía seis hijos, la menor de ellos nacida hace quince días- cubrió la época de gobierno talibán y la invasión estadounidense de 2001.

El fotógrafo de Reuters Omar Sobhani, viejo amigo y compañero de Marai, estaba muy cerca de él cuando el suicida detonó su carga. «Estábamos de pie sobre una ligera elevación para conseguir una mejor imagen cuando escuché un 'bang' y lo vi en el suelo. No lo podía creer», contó el informador gráfico, que sufrió heridas leves. No tuvo la misma fortuna Maharam Durani, una joven productora que colaboraba con la local Radio Azadi desde hace una semana y que figura en la lista de fallecidos junto a profesionales de las televisiones Tolo News, 1TV y Mashal TV.

«El lugar más peligroso»

La capital se ha convertido, según la ONU, en «el lugar más peligroso de Afganistán para los civiles» y los datos del organismo internacional recogen que los atentados contra ciudadanos desarmados causaron dos veces más víctimas en los primeros tres meses de 2018 (con 763 civiles muertos y 1.495 heridos) que en el mismo periodo de 2017. El Estado Islámico y los talibanes golpean una y otra vez para sembrar el caos y debilitar a un Gobierno central incapaz de hacer frente a su amenaza. Los golpes en Kabul son los más mediáticos y buscados por los terroristas. La semana pasada el EI también atentó y mató al menos a 60 personas en un ataque contra una oficina de registro para las elecciones parlamentarias que las autoridades quieren llevar a cabo en octubre.

En una jornada tan trágica, la cadena británica BBC también lamentó la muerte de Ahmad Shah, uno de los responsables de su canal en lengua pastún, en la provincia de Jost, en el este del país. El periodista fue tiroteado cuando circulaba en bicicleta, sin que se conozca la identidad de sus asesinos, según informó la Policía provincial. La semana pasada, desconocidos abatieron a tiros a Abdul Manan Arghand, de la televisión Kabul News.

A las pocas horas, otro atentado sacudió el sur del país, esta vez en la provincia de Kandahar y con las tropas internacionales desplegadas en Afganistán como objetivo. Un kamikaze al volante de un automóvil mató a once niños que se habían agrupado en torno a un convoy rumano de la operación 'Apoyo decidido' de la OTAN, informó el portavoz del Gobierno provincial, Said Aziz Ahmad Azizi. Otras 16 personas, entre ellas cinco soldados rumanos y dos policías afganos, resultaron heridas en este ataque, que no fue reivindicado por grupo alguno y que se produjo a los pocos días de que los talibanes declararan el inicio de su 'ofensiva de primavera', una etapa del año especialmente sangrienta.

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