Temer recurre al Ejército para frenar la ola de violencia en Río de Janeiro

Soldados en una operación contra las drogas en Río de Janeiro. :: Ricardo Moraes / reuters/
Soldados en una operación contra las drogas en Río de Janeiro. :: Ricardo Moraes / reuters

El presidente de Brasil aprueba una medida excepcional que deja a policía, bomberos y los servicios de Inteligencia bajo mando militar

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

En un hecho sin precedentes en Brasil, el presidente Michel Temer ordenó ayer la intervención federal del Ejército en el área de seguridad pública del Estado de Río de Janeiro. La medida de excepción -reservada para casos de extrema gravedad- no había sido utilizada nunca por los gobiernos brasileños desde la sanción de la Constitución en 1988 y se apoya en una presunta ola de violencia y delitos que el Estado federal no estaría pudiendo detener.

Temer advirtió que el crimen organizado «es una metástasis que casi tomó parte del Estado, una catástrofe que se expande por el país y amenaza la tranquilidad de nuestro pueblo». «El Gobierno dará respuestas duras, firmes, y adoptará todas las medidas necesarias para enfrentar y derrotar el crimen organizado», remarcó el presidente, luego de firmar el decreto de intervención y de designar al general Walter Souza Braga Netto como comandante del área que coordinará a las fuerzas de seguridad de Río hasta fin de año.

Por su parte, el gobernador del Estado, Luiz Fernando Pezao, admitió que en Río «ni la Policía Militar ni la Civil logran detener la guerra entre facciones». El mandatario sostuvo que, desde que Brasilia reemplazó a Río de Janeiro como capital federal, la ciudad y el Estado circundante perdieron recursos financieros para la seguridad que nunca recuperaron a pesar de que Río es la cara más conocida de Brasil en el mundo por las megafiestas del carnaval.

Pezao explicó que a causa de los magros recursos que tiene su Estado -casi en bancarrota- le resulta «imposible combatir la entrada de armas, municiones y drogas» por las rutas federales que atraviesan el Estado y justificó la intervención en la necesidad de un mayor bienestar para la población frente a una ola de violencia que «se estaba yendo de control».

«La gota de agua (que rebasó el vaso) fue lo que ocurrió en Carnaval», dijo, «con casos de violencia que ocurrieron en la capital (Río) pero también en ciudades del litoral y del interior del Estado».

Dudosa eficacia

Durante el carnaval, usuarios de las redes sociales subieron videos e imágenes reproducidas luego por la televisión en las que se registraban todo tipo de robos, amenazas con armas y otros delitos incluyendo el asesinato de policías. No obstante, los números no revelan un aumento de estos delitos. Es más, el general Braga Netto dijo que la situación «no es tan grave» y sorprendió ayer al atribuir la psicosis a los medios.

Con la firma del decreto -que deberá ser avalado por el Congreso-, Braga Netto tendrá bajo su responsabilidad a las policías, bomberos y servicios de Inteligencia del Estado de Río. Para los expertos, la medida es arriesgada y difícilmente solucionará un problema que es estructural. Algunos señalan que la intervención puede dar lugar inclusive a una mayor violencia armada.

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