El Supremo de EE UU respalda los esfuerzos de los republicanos para dificultar el voto

M. GALLEGO

nueva york. La democracia estadounidense sufrió ayer un duro revés a manos del Tribunal Supremo, que respaldó el esfuerzo del Partido Republicano en Ohio para eliminar del censo electoral a aquellos que no hayan ejercido su derecho al voto en dos elecciones consecutivas e ignorasen una notificación oficial.

A pesar de que solo el 4% de los estadounidense se muda fuera del condado cada año, el Gobierno de Ohio envió notificaciones al 20% de los electores pidiéndoles que confirmasen su condición de votantes. Larry Harmon, el hombre que llevó el caso a los tribunales por no haber podido votar en contra de la legalización de la marihuana, no recuerda haber recibido semejante carta.

Con todo, el Supremo ha decidido, por la estrecha mayoría de 5-4, que no es su trabajo entrometerse en cómo se elaboran los censos electorales, solo asegurarse de que no se le retira el derecho al voto por no ejercerlo, «y Ohio simplemente no lo hace de esa manera», escribió en nombre de la mayoría el juez Samuel Alito, nombrado por George w. Bush. La carta sin contestar avala la decisión.

En 2012, Ohio envió millón y medio de notificaciones semejantes. Solo el 20% respondió, la gran mayoría, para informar de que no se había mudado y por tanto no había motivo alguno para cambiar su situación en el censo. Esas estadísticas citadas por la minoría disidente del tribunal no impresionaron al juez Alito, para quien «la tendencia humana» hacia la correspondencia que reciba es irrelevante.

Con ello el partido conservador, a quien tradicionalmente favorece la abstención particularmente de las minorías, se sale con la suya en su intento de purgar el censo electoral.

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