Sobresalto en la mayor de las Antillas

El huracán golpea Cuba con más fuerza de la esperada pero pierde fuerza al tocar tierra y baja a categoría 3 antes de continuar su camino

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

«Nunca vi un viento así. No puedo creérmelo, están volando troncos, hierros, árboles», asegura un periodista desde la ciudad de Remedios, Villa Clara, muy cerca de la cayería norte por donde 'Irma' paseó su fuerza devastadora. «Es un huracán gigantesco, un gran huracán», confirma con datos en la mano el Dr. José Rubiera, jefe del servicio de Meteorología de Cuba.

'Irma' lleva asociada una estructura de vientos y nubes de 315 kilómetros que en las fotografías de satélite tapan completamente la mayor de las Antillas. Tocó tierra la noche del viernes en la costa norte con categoría 5 y rachas de vientos y lluvia que se sentían en La Habana. Al impactar con la tierra perdió fuerza hasta salir con categoría tres pero se prevé que una vez en el mar vuelva a intensificarse.

Desde el amanecer, el cielo desde el oriente hasta cerca de Pinar del Río -unos 1.000 kilómetros- estaba encapotado y gris. En La Habana, pequeñas crestas blancas aparecían en el mar que baña el Malecón habanero. Pero para el mediodía el oleaje saltaba el muro que sirve de enorme sofá costero en momentos de buen tiempo. Y las previsiones eran que el mar se adentrase más de 500 metros.

A 500 kilómetros al noreste, en Cayo Coco y Cayo Guillermo, donde fueron evacuados los delfines en una ardua labor de 8 horas, el huracán azotó con vientos de 250 km por hora, una categoría 4 de la escala Saffir Simpson pero a solo 2 de entrar en la máxima categoría. Los árboles volaban, las flexibles palmeras se doblaban como goma, la energía eléctrica quedó cortada, tampoco llegaba la señal de la telefonía móvil, y todo en medio de una intensa lluvia. Un poco más cerca de La Habana están los cayos de Santa María, que junto con los anteriores concentran las mayores inversiones de las empresas de turismo. Allí tienen muchas de sus joyas las cadenas Melia, Iberostar y Barceló, entre otras. Ayer eran fantasmagóricas zonas que parecían abandonadas. Más de 30.000 turistas fueron evacuados y solo quedó un pequeño retén de trabajadores para atender emergencias.

En las zonas costeras de la capital, donde residen al menos 10.000 personas -de ellas 7.000 fueron trasladadas a albergues o casas de familiares-, los servicios de prevención recorrían las calles invitando a la gente a refugiarse «en el segundo o tercer piso y retiren los coches de las calles... pásenlos a las zonas altas de la ciudad». La solidaridad funcionó. Se veía a vecinos acarrear colchones y enseres de quienes viven en plantas bajas o sótanos hasta pisos más altos. Tampoco demasiado, porque por arriba del quinto aseguran que no se debe pasar un fenómeno como este.

'Irma' ha dejado al menos 25 muertos a su paso por las Antillas Menores y Puerto Rico y ha destruido la isla de Barbuda y la parte francesa de San Martín. Precisamente San Martín, y también San Bartolomé, se preparaban para la llegada del huracán 'José', que interrumpirá las labores de rescate y amenaza con paralizar las comunicaciones aéreas, mientras que las marítimas ya están suspendidas. El paso de 'José' llevará «olas potentes, cuyos puntos más bajos alcanzarán entre 6 y 8 metros, fuertes lluvias tormentosas y ráfagas de viento de hasta 130 o 150 km/h», según la agencia meteorológica francesa Météo France.

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