Siria asegura que los investigadores de armas químicas ya trabajan en Duma

Un vehículo de Naciones Unidas que transporta a los inspectores de la OPAQ, ayer en Damasco. :: Omar Sanadiki / reuters/
Un vehículo de Naciones Unidas que transporta a los inspectores de la OPAQ, ayer en Damasco. :: Omar Sanadiki / reuters

Rusia niega que haya eliminado pruebas y dice haber descubierto un laboratorio rebelde equipado para fabricar gas mostaza y cloro

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Diez días después del ataque armas químicas denunciado por la oposición en Duma, los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) tuvieron acceso al lugar de los hechos, según informó ayer la agencia oficial siria, Sana. Sin embargo, no aportó más detalles, ni imágenes y la OPAQ no emitió ningún comunicado confirmando esta información. Rusia, aliado de Bashar el-Asad, anunció que ya se daba la «situación de seguridad» adecuada para que los expertos se desplazaran a un lugar que ha estado desde 2011 bajo control de los grupos armados contrarios al régimen.

La denuncia por la falta de acceso que formuló la delegación de investigadores de la OPAQ el lunes parece que tuvo efecto y las autoridades de Damasco y Moscú les permitieron iniciar una investigación cuyo objetivo es aclarar si hubo o no ataque químico, pero no señalar al culpable. La pesquisa de lo ocurrido lleva camino de convertirse en un culebrón. Todas las partes aseguran estar en posesión de pruebas irrefutables que confirman y desmienten el uso de sustancias prohibidas y los inspectores llevaban desde el sábado metidos en un hotel a la espera de poder aclarar los hechos.

Estados Unidos y Francia alertaron del riesgo de que Rusia habría aprovechado todos estos días para eliminar las pruebas de la escena del ataque, pero Moscú no solo lo niega, sino que informó ayer de que sus hombres descubrieron en Duma un laboratorio rebelde para la fabricación de armas químicas. Alexander Rodionov, miembro de la unidad de protección de armas químicas de las fuerzas rusas, aseguró que sus expertos encontraron los componentes necesarios para producir gas mostaza y cloro en un laboratorio en el que había también «un recipiente con gas cloro similar al que mostraron los activistas» en las imágenes difundidas el 7 de abril.

Las víctimas del ataque

Al menos 40 personas perdieron ese día la vida tras el lanzamiento de barriles bomba con sustancias prohibidas en dos puntos de la localidad de Duma, tal y como denunciaron dos organizaciones de la oposición a las que respalda Estados Unidos. Siria, que tiene el apoyo de Irán y Rusia, lo negó y acusó a la oposición de hacer este montaje para provocar la intervención militar de Donald Trump, que el sábado lideró un ataque en el que junto a Francia y Reino Unido lanzaron más de cien misiles contra tres objetivos relacionados con el programa de armas químicas sirio, según el Pentágono.

Mientras se complica la investigación sobre el ataque químico, la guerra avanza y el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas comenzaron los preparativos para lanzar una gran operación en Yarmouk, el mayor campo de refugiados palestinos en el país, situado muy cerca del centro de Damasco y en manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI) desde hace años.

Tras la victoria militar en Guta, el final del EI en Yarmouk supondría que toda la capital y sus alrededores quedarían en manos de las fuerzas leales a El-Asad, que se ha beneficiado del poder de la aviación rusa para recuperar importantes zonas perdidas en siete años de guerra.

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