Siria acusa a EE UU de matar a decenas de soldados y milicianos aliados en un bombardeo

M. AYESTARAN

jerusalén. Los medios oficiales sirios acusaron a la coalición que lidera EE UU de matar y herir a «un número no especificado» de militares y milicianos aliados en un bombardeo en la localidad de Al-Hari, en las proximidades de Abu Kamal y en plena frontera con Irak. El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) elevó la cifra de fallecidos al menos a 40, «entre ellos varios combatientes extranjeros», y las Unidades de Movilización Popular, paramilitares chiíes de Irak con grupos que apoyan a Damasco, confirmaron la muerte de 22 de sus hombres.

Es el segundo ataque de este tipo que Siria denuncia en menos de un mes, después de la muerte de otros doce combatientes pro Bashar el-Asad el 24 de mayo. Entonces, como en este caso, la coalición que lidera los estadounidenses negó cualquier tipo de operación en la zona y lo calificaron de «desinformación».

Tras la derrota del califato y las victorias del Ejército en todo el cinturón rural de Damasco, la guerra en Siria vive una nueva fase en la que el noreste del país es uno de los puntos más conflictivos debido a la concentración de fuerzas rivales. En la provincia de Deir Ezzor, rica en petróleo y gas, están desplegadas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por EE UU y con mayoría de milicianos kurdos, y las fuerzas gubernamentales sirias, apoyadas por Rusia y las milicias chiíes que comanda Irán.

Ambos bloques insisten en que su prioridad es combatir a los combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) que permanecen en el enorme desierto que separa Siria de Irak y han marcado una especie de línea de «contención» a lo largo del río para impedir los enfrentamientos. Sin embargo, la tensión crece semana a semana.

El mapa de alianzas

Esta última denuncia de bombardeo mostró también lo complicado del mapa de alianzas en la zona ya que las Unidades de Movilización Popular, claves en la derrota del EI en Irak, donde combatieron codo con codo con EE UU, son partidarias ahora de El-Asad al otro lado de la frontera.

Los paramilitares chiíes exigieron al Ejército norteamericano que «expliquen» lo ocurrido y recordaron sus años de «lucha contra el terrorismo». En un comunicado, los iraquíes informaron de que el ataque consistió en el lanzamiento de «dos misiles teledirigidos» y aseguraron que se trataba de una «posición permanente» de sus hombres situada a 700 metros de Irak, dentro de Siria.

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