La UE da dos semanas para que Londres fije la factura de la salida

Advierte de que no hablarán del acuerdo en la cumbre de diciembre si no hay una oferta a corto plazo que vaya más allá de 20.000 millones

ADOLFO LORENTE RUSELAS.

b Últimátum de la UE a Reino Unido. Otro. Fue la primera pregunta de la rueda de prensa y llevaba sello alemán. Berlín manda hasta en esto. La corresponsal cogió el micrófono y disparó: «¿Es cierto que Londres tiene que hacer concesiones, sobre todo en el capítulo económico, en las dos próximas semanas de cara al Consejo Europeo de diciembre?». La respuesta fue un contundente «oui». Nada más. Sí.

El negociador jefe de los 27, el francés Michel Barnier, permaneció firme a un metro escaso de su homólogo británico, el ministro David Davis, que escuchaba con gesto serio mientras sujetaba el pinganillo mirando al suelo. Acto seguido, tomó él la palabra para seguir hablando de «flexibilidad, imaginación y voluntad política» para llegar no se sabe muy bien adónde. Ayer Londres confirmó que saldrá de la UE a las 24 horas del 29 de marzo de 2019. En Gran Bretaña, una hora antes. El martilleo sigue escuchándose de fondo. Tictac, tictac...

El sainete de las negociaciones del 'brexit' vivió ayer un nuevo capítulo en Bruselas con la sexta ronda negociadora que no deparó grandes acuerdos o avances, como adelantó Barnier nada más subir al estrado. A diferencia de las anteriores rondas, ésta sólo ha durado dos días en lugar de cuatro y buscaba, sobre todo, acelerar los trabajos de cara a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra los días 14 y 15 de diciembre. Esta cita es clave para los intereses británicos, que llevan meses pidiendo que la UE comience a negociar el pos-'brexit', es decir, el futuro acuerdo comercial entre los bloques. Sin embargo, los 27 siguen siendo muy claros: o hay avances en el divorcio o no hay nada de qué hablar sobre el futuro.

Derechos sociales e Irlanda

En eso están. Hay tres temas sobre la mesa: Irlanda, derechos sociales de los ciudadanos afectados y, he aquí la clave de todo, la factura que Reino Unido debe abonar para sufragar sus compromisos adquiridos antes de consumar el portazo.

De forma oficiosa, los 27 piden 60.000 millones de euros netos (100.000 brutos), pero hasta la fecha, Theresa May sólo ha ofrecido en torno a 20.000. Nunca ha hablado de cifras, pero sí dijo que están dispuestos a pagar su parte del presupuesto de la UE durante los ejercicio 2019 y 2020, que a razón de unos 10.000 millones al año daría esos 20.000.

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