Un sainete sentimental de su líder acelera la agonía del eurófobo UKIP

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), cuyo ascenso electoral fue una de las principales razones por las que David Cameron convocó en 2016 el referéndum que inició la larga marcha del 'brexit', agoniza. El nuevo líder, un exmilitar de carrera mediocre pero con maneras marciales y atildadas, ha sufrido un desbarajuste sentimental. La Ejecutiva quiere expulsarlo; él se resiste.

El líder, Henry Bolton, de 54 años, se enamoró de una militante de 25 hace unas semanas y abandonó a su familia en vísperas navideñas. Tiene dos hijos con su tercera esposa, rusa, y una hija con su primera mujer, danesa. La segunda también era rusa. La joven Jo Marney, inglesa, emitió pocos días después en Twitter comentarios racistas sobre la novia del príncipe Enrique, Meghan Markle.

Se montó un escándalo. Marney dimitió como miembro del partido. Bolton se niega a dimitir con ella. Sobre su relación, aseguró, se ha terminado el «elemento sentimental».

Dijo también que su negativa a dimitir, como le pidieron todos los demás miembros de la ejecutiva, se debe a que lo que llamó «insurrección» es una treta maligna de una facción ambiciosa. Se va a someter una moción de falta de confianza en el líder al voto de todos los miembros del partido. Bolton dice que logrará «secar el pantano» donde habitan presuntamente los cocodrilos del partido. El giro conservador en favor del 'brexit' ha ahogado electoralmente al UKIP y perderá en marzo del año que viene sus diputados europeos.

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