Rusia, Turquía e Irán pretenden juntar en Sochi al Gobierno y la oposición de Siria

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MUSCÚ.

Un nuevo intento de sentar en la misma mesa a representantes del Gobierno sirio y a la oposición tendrá en lugar en la ciudad balneario rusa de Sochi en fecha aún sin determinar. Así lo acordaron ayer los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, Turquía, Recep Tayyip Erdogan, e Irán, Hasan Rohaní, en esa ciudad costera. El formato del encuentro llevará el nombre de Congreso de Diálogo Nacional y pretende reunir a todas las facciones sirias.

Rusia ya lanzó esta misma idea en octubre con la intención de haber celebrado tal reunión en el presente mes de noviembre, pero no recibió el apoyo de la mayoría de los grupos opositores y Turquía vetó además a los kurdos. Ahora, sin embargo y según asegura Putin, «la situación en Siria ha alcanzado un nivel nuevo» más propicio para el «diálogo».

Rusia, Turquía e Irán apadrinaron también las negociaciones de Astaná, pero no lograron que las partes confrontadas se sentaran a hablar. Las conversaciones fueron indirectas y los resultados de las siete reuniones habidas en la capital de Kazajstán no pasaron de definir las llamadas 'zonas de distensión' en Siria, aunque sin llegar a lograr completamente un compromiso que las hiciera realmente operativas y seguras.

«Lo logrado en Astaná es importante, pero no suficiente», admitió ayer Putin en Sochi en compañía de Erdogan y Rohaní. Los tres jefes de Estado se reunieron menos de 48 horas después de que allí en Sochi estuviera Bashar el-Asad en un viaje relámpago y secreto. El presidente sirio «me dijo que está a favor de una reforma constitucional y de celebrar elecciones», manifestó ayer el jefe del Kremlin. Según su opinión, el establecimiento de la paz en el país árabe «requerirá compromisos de todas las partes, incluido el Gobierno sirio».

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