Rumbo de colisión en Berlín

Angela Merkel y su ministro del Interior y líder de su partido hermano bávaro, Horst Seehofer, en una comparecencia en Berlín. :: o. a. / afp/
Angela Merkel y su ministro del Interior y líder de su partido hermano bávaro, Horst Seehofer, en una comparecencia en Berlín. :: o. a. / afp

Merkel deberá echar al ministro del Interior y líder de la CSU si endurece hoy por su cuenta la política migratoria

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Un comentario del líder bávaro y ministro federal del Interior, Horst Seehofer, sobre la canciller alemana, Angela Merkel, es el mejor documento sobre la división de los conservadores y el peligro de que hoy reviente la hermandad en la Unión de cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos (CSU) de Baviera y con ello la coalición gubernamental. «Con esa señora ya no puedo trabajar», dijo al parecer el jueves hasta dos veces Seehofer, en una reunión confidencial con los ministros de la CSU en el Gabinete de Berlín y el líder parlamentario de esa formación, Alexander Dobrindt.

La frase, que se filtró ayer a la prensa y nadie ha corrido a desmentir, muestra que el desacuerdo sobre la política de refugiados alcanza ya lo personal. Seehofer ha perdido la paciencia y, tras dos años de infructuosos esfuerzos en la UE para consensuar una política común de asilo, no quiere como Merkel esperar las dos semanas que quedan para la decisiva cumbre sobre refugiados de la UE en Bruselas.

El líder bávaro y titular de Interior quiere hoy mismo, una vez obtenga la aprobación de la cúpula de la CSU en Múnich, firmar unilateralmente un decreto ministerial y ordenar en las mismas fronteras germanas el control por la Policía Federal de todo refugiado que quiera poner un pie en Alemania, para no dejar entrar a aquellos que carezcan de documentación, hayan sido registrados en otro Estado de la UE o fueron expulsados con anterioridad de este país.

Temor por Baviera

Seehofer y la CSU afrontan elecciones regionales en Baviera en otoño y el temor a perder la mayoría absoluta en el Parlamento de Múnich les ha llevado a radicalizarse para no ceder ni un milímetro de terreno a los ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD). «Sería un mal ministro federal del Interior si no insistiera en aplicar el derecho europeo y alemán allí donde la gente no tiene derecho a quedarse», escribía Seehofer en un artículo de su propia pluma en el dominical del 'Frankfurter Allgemeine Zeitung' (FAZ).

Aunque no ha descartado la posibilidad de llegar a última hora a un consenso con la canciller, nada indica que esté dispuesto a conceder las dos semanas que reclama Merkel hasta la cumbre de Bruselas. «Nadie tiene interés en derrocar a la canciller», declaraba Seehofer en el dominical 'Bild am Sonntag', aunque a la vez se empeñaba en hacer uso de sus atribuciones ministeriales y su derecho a firmar el controvertido decreto. El secretario general de la CSU, Markus Blume, desmintió informaciones del diario 'Bild' de que la ejecutiva de la CSU concederá hoy a la canciller el plazo que desea para negociar en Bruselas. «La noticia es una invención, pura desinformación», dijo Blume.

Así las cosas y tras un fin de semana de declaraciones opuestas, rumores y confusión, parece que la colisión entre Merkel y Seehofer, la CDU y la CSU, resulta inevitable. Si el ministro bávaro firma su decreto, la canciller se vería obligada a cesarlo y, con ello, a asumir el cisma conservador y la ruptura de la gran coalición, en la que los socialdemócratas juegan el papel de socio menor.

Fuentes del partido de Merkel citadas por el FAZ revelaron que los cristianodemócratas trabajan en un 'plan B' para afrontar esa posibilidad. Con el fin de evitar la convocatoria de nuevas elecciones generales y contar con una mayoría parlamentaria tras la hipotética pérdida del apoyo de los 46 diputados de la CSU, la CDU y el SPD podrían buscar el respaldo del Partido Liberal (FDP) o Los Verdes y formar un nuevo tripartito. Unos y otros han expresado que, llegado el caso, tienen voluntad de dialogar.

Operación de castigo

Pero los cristianodemócratas están dispuestos además a castigar los socialcristianos con una insólita e inédita invasión. Por primera vez desde la fundación de la República Federal presentarían una lista de candidatos para las elecciones regionales de Baviera del 14 de octubre. El plazo para hacerlo finaliza a mediados de julio. Según los analistas, la CDU podría quitar a la CSU al menos un 20% de votos en su feudo de Baviera y dejarla en situación precaria, toda vez que, según las encuestas, los populistas de AfD les arrancarán también un buen número de electores.

Mientras Seehofer ofrecía este fin de semana declaraciones, muchas veces contradictorias, a todo medio que se pusiera por delante, Merkel se mantiene en silencio, aguarda expectante los acontecimientos de hoy y no ha alterado para nada su agenda. La política de refugiados será con seguridad el tema central de su primera entrevista hoy con el nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que acude a Berlín para presentarse oficialmente. Y mañana recibe en la Cancillería federal al presidente francés, Emmanuel Macron, con quien quiere consensuar una postura común con vistas a la cumbre de la UE.

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