Riesgo de guerra en el techo del mundo

Tibetanos exiliados en la India protestan en Nueva Delhi contra la aproximación de China hacia la frontera Indo-China. :: R. G. / efe
Tibetanos exiliados en la India protestan en Nueva Delhi contra la aproximación de China hacia la frontera Indo-China. :: R. G. / efe

Los dos países más poblados de la tierra se enfrentan en un peligroso litigio por una carretera fronteriza en el Himalaya

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

China e India son dos gigantes vecinos que se conocen poco. Sus culturas se encuentran entre las más antiguas e influyentes del planeta, y su poder histórico está a la par de cualquier otro imperio. Sin embargo, las interacciones entre ambos países sorprenden por su escasez. A pesar de que la emergencia económica de la última década ha propiciado un notable incremento en su comercio bilateral -unos 65.000 millones de euros-, basta ver el ridículo número de rutas aéreas -seis- que enlazan ambos territorios para certificar el poco interés que los dos países más poblados del mundo tienen por conocerse.

Eso a pesar de que China e India comparten casi 4.000 kilómetros de frontera. Claro que ésta es la mayor barrera natural del planeta: el Himalaya. Gran parte de su demarcación, además, se basa en antiguos tratados, firmados por los colonizadores británicos y la dinastía Qing, que no son reconocidos por los dirigentes actuales. Así, ambos países mantienen abiertas disputas por la delimitación del territorio. De vez en cuando, alguna chispa en esos lugares provoca un incremento de la tensión. Y es en esos momentos cuando resucita el fantasma de la guerra sino-india de 1962, en la que el ejército hindú sufrió una humillante y rápida derrota.

Ahora, mientras el mundo mira hacia Corea del Norte y se preocupa por la retórica belicista de Kim Jong-un y Donald Trump, militares chinos e indios vuelven a las andadas. En esta ocasión, el lugar en el que miden sus fuerzas es la planicie de Doklam, un pequeño triángulo en el que confluyen China, India, y Bután -cuya defensa recae sobre Nueva Delhi-. Y la razón de las desavenencias está en la expansión de una carretera china por territorio que India y Bután atribuyen al pequeño reino del techo del mundo.

El enfrentamiento comenzó el pasado 18 de junio, cuando tropas indias cruzaron la frontera -China afirma que la suya, India sostiene que la de Bután- para impedir que la pavimentación de la vía continuase su curso. Desde entonces, ambos países han reforzado sus contingentes en la zona con cientos de militares y el choque dialéctico al más alto nivel ha ido aumentando de intensidad, aunque en público ha habido pocos aspavientos. Ninguno de los dos gobiernos está dispuesto a ceder. Y algunos analistas ya comienzan a vaticinar el segundo asalto de un conflicto que hace medio siglo se cerró en falso. «Este pequeño enfrentamiento militar tiene el explosivo potencial de convertirse en una nueva guerra», escribió Neville Maxwell en el diario 'South China Morning Post'.

Potencia 'ilusoria'

Por su parte, el diario oficialista 'Global Times', siempre la voz más radical del Partido Comunista, ha ido calentándose en sus editoriales. El 4 de julio advirtió de que «India tiene más que perder en este conflicto», y el 6 de julio exigió a su vecino que abandone «la ilusión de que es una potencia militar». También avisó de que ahora «la victoria china sería mayor incluso que la de 1962», y recordó que en 1967 y en 1987 se vivieron otros dos enfrentamientos menores de los que Delhi volvió a salir escaldada.

Sin duda, el ejército chino se ha modernizado de forma considerable en las últimas dos décadas y amenaza ya la -hasta hace poco- incontestable hegemonía de Estados Unidos. Por su parte, los Juegos Internacionales de la Guerra, que se celebran estos días en Rusia con varias modalidades bélicas en las que compiten 18 ejércitos, han demostrado que India no ha seguido la misma trayectoria ascendente: sus tanques incluso han tenido que retirarse de una prueba después de sufrir fallos técnicos que los han dejado inoperativos.

Consciente de la innegable superioridad bélica de China, el pasado día 18 el 'Global Times' alzó la voz todavía más. «La provocación india llevará a un enfrentamiento militar total en la Línea de Control Actual», tituló el rotativo, que considera agosto como el momento más propicio para llevar a cabo una operación militar que deshaga en su favor el actual 'empate'.

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