«La revolución es la obra más hermosa que hemos hecho»

M. L. GUEREÑO LA HABANA.

Raúl Castro se despidió de la jefatura del Gobierno con uno de los discursos más largos que ha pronunciado en sus años de vida pública. Interrumpiendo el texto escrito para añadir comentarios, durante cerca de dos horas marcó las premisas básicas del futuro y expresó su confianza y el apoyo del Partido Comunista de Cuba (PCC) al nuevo Ejecutivo. Reiteró que cumplió su palabra de concluir su segundo mandato de cinco años «sin esperar a la reforma Constitucional», que redactarán los nuevos diputados.

Tras destacar la trayectoria ascendente de Miguel Díaz-Canel, adelantó que se mantendrá «en el cargo de primer secretario del PCC hasta 2021. A partir de entonces, si la salud me lo permite, seré un soldado más junto al pueblo». «Cuando yo falte», aclaró Raúl, el presidente del Consejo de Estado deberá asumir la jefatura del PCC. Como ahora, el 'heredero' contará con la experiencia de Raúl durante tres años para «viabilizar el tránsito».

El general destacó la valía de algunas figuras clave, entre ellas el primer vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, y Mercedes López Acea, la jefa del PCC en La Habana. El gran 'olvidado' fue Marino Murillo, el 'zar' de la economía, que salió sin mayores comentarios. Respecto a la economía, el ya expresidente reconoció que «hemos aprendido importantes lecciones de los errores cometidos» y agregó que «no hemos renunciado a la implementación del trabajo por cuenta propia ni al experimento de las cooperativas no agropecuarias».

Al hacer un repaso sobre el panorama internacional comentó que con Donald Trump el retroceso en las relaciones bilaterales con Estados Unidos ha sido notable. A modo de despedida, afirmó que la «revolución es la obra más hermosa que hemos hecho» e insistió: «Nuestra arma más importante es la unidad».

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