La resistencia mantiene su desafío a Trump

Michael Moore. :: efe/
Michael Moore. :: efe

Los grupos de oposición popular que lucharon contra su elección ponen la vista en las legislativas del próximo noviembre

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

El estado de la Unión es bueno, o eso dice Donald Trump, basándose en el pulso de Wall Street. El de la resistencia, aún mejor. De eso dieron fe el lunes en Nueva York los líderes de los grupos de oposición popular que han cobrado fuerza con la llegada del magnate a la Casa Blanca y han pasado el año manifestándose, movilizándose, enviando 'e-mails', tuiteando, educando y organizándose para frenar su agenda.

«Ya sé que no habéis pasado el último año en un campo de golf, atragantados de hamburguesas y sentados en un retrete de oro a la espera de que os traigan un pastel de chocolate», se mofó el actor Mark Ruffalo, evocando a Donald Trump, en un histórico teatro de Times Square. El Town Hall, que se construyó en 1921 para luchar por el sufragio femenino, acogió a 1.500 personas, pero cinco millones siguieron por internet 'The People's State of the Union', que contó con celebridades como John Leguizamo, Rosie Perez, Lee Daniels, Cynthia Nixon y Whoopy Goldberg para animar a los muchos millones que forman la resistencia.

Fueron ellos los que inundaron los aeropuertos de EE UU cuando Trump firmó el veto musulmán. Las mujeres habían mostrado el camino al dejar pequeña la investidura con las mayores manifestaciones de la historia. Entre todos colapsaron los teléfonos de los congresistas, que no se atrevieron a votar contra la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (ACA). Una y otra vez han demostrado que la fuerza de la calle y la de los tribunales son las únicas que pueden frenar la agenda nihilista de un presidente que encarna sus peores miedos.

«No se trata de lo que pasa en Washington, sino en los barrios de nuestras ciudades», les saludó el alcalde Bill De Blasio. «La gente está viva, despierta y organizada». Reelegido al amparo de ese movimiento, ha convertido a la ciudad de la Estatua de la Libertad en punta de lanza contra las fuerzas vivas de la agenda trumpiana. Ha desafiado sus órdenes al designarla ciudad santuario de los inmigrantes, ha demandado a las cinco grandes petroleras por generar las emisiones que trajeron el huracán Sandy, a las ocho farmacéuticas responsables de una epidemia de adictos a medicamentos opiáceos y al propio Gobierno federal por eliminar los subsidios que pagaban por el seguro médico de 700.000 neoyorquinos.

«La gente se ha dado cuenta de que ya no puede contar con el Gobierno y se está movilizando como nunca antes», explicaba a esas horas Andrew Appel, cofundador de un fondo de inversiones de energías renovables, que dice ver el negocio viento en popa.

Con esa energía de supervivencia las elecciones locales han registrado un aumento del 350% de mujeres demócratas que desafían a legisladores republicanos. Los afroamericanos de Alabama recuperaron el asiento al Senado para el partido de Obama, que también ha ganado Virginia y New Jersey. Minneapolis ha elegido al primer concejal transexual, su vecina St. Paul al primer alcalde negro, Charlotte a la primera alcaldesa afroamericana. La resistencia popular se ha enfrentado a los supremacistas blancos, aunque eso le costase la vida a Heather Heyer, de 32 años, arrollada en Charlottesville por un neonazi. A ella le dedicó el cantante Rufus Wainwright el Halleluja de Leonard Cohen.

Fue entonces cuando a Michael Moore se le ahogó un sollozo, pero al recordar a Michigan, su estado natal y uno de los cuatro del cinturón industrial que dieron la victoria a Trump. "Igual que os advertí de aquello, hoy os digo que todavía podemos ganar el Congreso en noviembre si sacamos a la calle un verdadero tsunami de votantes". En despertar a parte de esos cien millones que no votaron cuentan para darle la vuelta al gobierno de Trump.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos