Renzi trata de impedir un gobierno del M5E

Luigi Di Maio (derecha) ha conducido al Movimiento 5 Estrellas al triunfo en estas elecciones. A la izquierda, Matteo Salvini celebra los buenos resultados de la Liga Norte. ::  reuters y efe/
Luigi Di Maio (derecha) ha conducido al Movimiento 5 Estrellas al triunfo en estas elecciones. A la izquierda, Matteo Salvini celebra los buenos resultados de la Liga Norte. :: reuters y efe

El ex primer ministro asume la debacle del PD y anuncia su dimisión, pero la retrasa hasta la formación de un nuevo Ejecutivo Rechaza un pacto del Partido Democrático con la formación de Luigi Di Maio, ganadora de las elecciones

DARÍO MENOR ROMA.

Matteo Renzi va a hacer todo lo posible para evitar un Gobierno del Movimiento 5 Estrellas (M5E). El gran derrotado en las elecciones legislativas del domingo, pues su candidatura al frente del Partido Democrático (PD) se quedó en un mísero 18%, anunció ayer su dimisión, pero condicionándola a que se haga efectiva cuando esté formado el Parlamento y haya sido aprobado el nuevo Ejecutivo. El hombre que se propuso «desguazar» a la vieja izquierda y ha acabado en cambio humillándola con su peor resultado en décadas, dejó claro su rechazo a llegar a un acuerdo con el ganador de los comicios, el candidato del M5E Luigi Di Maio, que obtuvo el 32%. «Dijimos en campaña electoral no a un Gobierno con los extremistas, dijimos en la campaña electoral no a un Gobierno de los extremistas. No hemos cambiado de idea en 48 horas», comentó Renzi después de explicar que resultaba «obvio» que dejará la guía del PD tras el terrible resultado.

La renuncia en diferido y condicionada del joven político florentino provocó una fuerte tensión dentro de su propio partido, pues algunos de sus dirigentes no ven con malos ojos un apoyo a Di Maio para alumbrar un nuevo Gabinete. «La dimisión es algo serio, o se hace o no se hace. La decisión de Renzi sólo sirve para ganar tiempo. Es incomprensible», advirtió Luigi Zanda, portavoz del grupo de senadores del PD en la anterior legislatura. Otros pesos pesados del centro izquierda como Anna Finocchiaro también criticaron la postura del líder saliente, acusándole de tener poca «lealtad y claridad» hacia sus compañeros de filas. Eran solo dos muestras de la lucha interna que vive esta formación acerca de qué postura tomar tras la debacle en las urnas. El futuro de Italia depende en buena parte de lo que decidan.

Si los críticos consiguen anular la voluntad de Renzi, es posible que se opte por apoyar el nacimiento de un Gobierno comandado por Di Maio. Tal vez se sumaría a esa alianza Libres e Iguales, una escisión del ala izquierdista del PD. En caso de que el ex primer ministro consiga que prevalezca su opinión, las curvas para Italia son todavía más fuertes.

LAS CLAVESEl Movimiento 5 Estrellas está dispuesto a hablar con todos los partidos sobre la presidencia de las cámaras Berlusconi pierde la fuerza de los votos y debe dejar el protagonismo a su socio de la Liga Norte

En el discurso serio y alejado de los extremismos que realizó ayer, Di Maio se mostró dispuesto a hablar con todos los partidos para acordar quién presidirá el Senado y la Cámara de los Diputados, así como cuáles serán los temas principales de la próxima legislatura. Era un enorme paso adelante respecto a la negativa de 2013 a establecer pactos con otras agrupaciones políticas, a las que el M5E consideraba zombis que había que ayudar a enterrar. Ahora el discurso de la formación 'anticasta' se ha hecho menos radical y va destinado a buscar apoyos para sacar adelante las prioridades de su programa.

Si el PD le cierra la puerta, no le quedará otra a Di Maio que buscarse amigos en la coalición de centro derecha, pero ahí parece que lo tendrá todavía más difícil.

El poder de Salvini

El macho alfa de los conservadores es ahora Matteo Salvini, el otro vencedor de las legislativas al colocar a la Liga en el 17% y superar en tres puntos a su socio, Silvio Berlusconi. Aunque la alianza conservadora obtiene en conjunto el 37% y Salvini reclama el encargo de formar Gobierno, es difícil que al final le toque desarrollar esa tarea. Puede ser más interesante para él seguir en la oposición y terminar de canibalizar a Forza Italia, la marca electoral de Berlusconi.

«Podríamos estar viendo su final, porque la fuerza política del magnate era su capacidad en las elecciones y, si pierde esta, ya no tiene sentido estar con él», sostiene Giovanni Orsina, profesor de Ciencia política en la universidad Luiss-Guido Carli de Roma. La intervención de ayer de Salvini iba en ese sentido. A diferencia de Di Maio, pasó de discursos moderados y sacó pecho por su ideología. «Miramos a las otras experiencias europeas de los llamados populistas. Yo soy y seguiré siendo orgullosamente populista porque quien escucha al pueblo hace su trabajo. Ejerce un derecho y un deber», comentó, dejando claro que no está dispuesto a pactar con el M5E. «Tengo el derecho y el deber de gobernar con el centro derecha».

En el inestable escenario que se abre ahora para Italia tendrá mucho que decir el presidente de la República, Sergio Mattarella, a quien le corresponde encargar la formación del Gobierno a uno de los líderes tras escuchar a todos los partidos. Este proceso lleno de incógnitas se desarrollará entre finales de marzo y principios de abril. «Estamos como Cristóbal Colón, navegando en alta mar sin tener ni idea de hacia dónde estamos yendo», considera Orsina, para quien «puede pasar cualquier cosa».

Más claro fue el resultado en las elecciones regionales celebradas en Lombardía y Lacio. En la primera ganó el candidato de centro derecha y, en la segunda, el de centro izquierda.

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