Reino Unido prevé un serio recorte en el crecimiento de su economía

Parodia de la presentación del Presupuesto por Hammond. :: afp/
Parodia de la presentación del Presupuesto por Hammond. :: afp

Mientras se estancan la productividad y el consumo, crecen los precios de los productos importados por la depreciación de la libra

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL LONDRES.

La economía británica crecerá notablemente menos de lo que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) había pronosticado hasta ahora, según anunció ayer el ministro de Hacienda, Philip Hammond, en la presentación del presupuesto nacional. En un contexto de pobre crecimiento, el ministro añadirá 3.400 millones de euros a los 868 que ya había destinado para pagar los gastos extraordinarios del 'brexit' en los próximos dos años.

Hammond flirteó con votar por la marcha de la UE antes del referéndum de 2016, pero es ahora el polo de atracción de las iras de los 'brexiters' y de sus medios de comunicación. Le acusan de entorpecer la llegada de un futuro esplendoroso con sus precauciones públicas y sus conspiraciones a puerta cerrada.

John Redwood, que fue candidato al liderazgo conservador y es un apóstol entre los puristas del 'brexit', prefiere dirigir sus críticas al Banco de Inglaterra, al Tesoro y a la OBR. Les acusa de exagerar los efectos negativos de la salida de la UE, de hacer pronósticos excesivamente pesimistas. Pero esta vez la OBR ha rebajado los pronósticos de crecimiento que hacía en la preparación de la Declaración Financiera, el pasado marzo.

El organismo independiente que ofrece al Gobierno el cuadro general de la economía y evalúa el impacto de sus medidas creía en 2016, antes del referéndum europeo, que la economía británica crecería entre 2018 y 2020 un 2,1%, 2,1% y 2,1%. En marzo, el pronóstico trianual era: 1,6%, 1,7% y 1,9%. Ayer lo rebajó de nuevo: 1,.4%, 1.3% y 1.3%. Se prevé que al final de este año la economía haya crecido un 1.5%.

La razón de ese pobre crecimiento es el estancamiento de la productividad (el promedio del valor de lo que produce cada persona empleada en el país). Se debaten las causas desde hace años. Más tangible es que la caída de la libra -hace dos años valía 1,42 euros y ahora 1,13- ha encarecido los productos que se importan. Los consumidores gastan muy poco más que hace un año y crece más el precio que el volumen de lo que compran. Las exportaciones no han subido tras el efecto de la depreciación, y las importaciones sí han aumentado.

El enemigo

Hammond se siente orgulloso de presidir una economía en la que hay más gente trabajando que nunca en la historia, con una cifra baja de desempleo. Pero los salarios han subido menos que la inflación desde la gran crisis de 2008.

El 'brexit' domina la política británica. Sus partidarios celebran que el ministro que ven como enemigo de su causa aumente el dinero para contratar el personal y crear las infraestructuras necesarias para la nueva relación con la UE, más que el que gastará en la sanidad pública. Están convencidos de que esos gastos, que partidarios de la permanencia creen que aumentarán, son un trastorno en el corto plazo y que en Reino Unido florecerá en el futuro el comercio con otros países.

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