El referéndum kurdo cuesta la cabeza a su presidente Barzani

El presidente kurdo Masouf Barzani. :: r. c./
El presidente kurdo Masouf Barzani. :: r. c.

La respuesta militar del Gobierno de Bagdad ha causado la pérdida de las zonas en disputa y de los recursos petroleros que sustentaban la región

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Un mes después de su celebración, el referéndum de independencia celebrado por los kurdos con el único apoyo internacional de Israel ha terminado por costarle el puesto a Masoud Barzani, el gran impulsor de una consulta que ha obtenido el resultado contrario al esperado. Quien ocupa la presidencia kurda desde 2005 anunció por medio de una carta dirigida al Parlamento de la región autónoma kurda (KRG, por sus siglas en inglés) que «después del 1 de noviembre ya no ejerceré mis funciones y me niego a que mi mandato sea prolongado». El dirigente, de 71 años, pidió a la Cámara «que se reúna para llenar el vacío en el poder, cumplir la misión y asumir los poderes de la presidencia del Kurdistán».

Barzani abandona el cargo, pero su hijo, Nechirvan, es el actual primer ministro y su partido, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), es la fuerza política y militar más importante de la KRG. El clan de los Barzani es una pieza clave del Kurdistán desde los tiempos de Mustafa, padre de Masoud, y fundador del PDK en 1946. En su nota de despedida, el hasta ahora presidente aseguró que seguirá siendo «un peshmerga en las filas del pueblo del Kurdistán y continuará defendiendo los logros del pueblo del Kurdistán».

El adiós de Barzani se produjo después de cuatro semanas en las que la respuesta del Gobierno de Bagdad al referendo se ha convertido en una gran operación militar con la que los iraquíes han recuperado todas las zonas en disputa que tenían con la KRG, incluida la provincia petrolera de Kirkuk.

La pérdida de los recursos naturales de esta provincia supone un golpe casi definitivo a las aspiraciones independentistas de los kurdos. Los peshmergas han abandonado sus posiciones ante el avance de Irak y Barzani no ha podido pedir ayuda, ya que sus aliados tradicionales, Estados Unidos y Turquía, se opusieron abiertamente al referendo y abogan por la unidad nacional.

Alto el fuego

Tras el shock inicial que provocó el avance de las tropas de Irak, los Gobiernos de Bagdad y Erbil respetan un alto el fuego desde el viernes y sus enviados comenzaron en Mosul una segunda ronda de conversaciones para prorrogar el cese de las hostilidades.

La decisión de Barzani se hizo pública en medio de la presión de vecinos como Turquía e Irán, fervientes opositores a la independencia, temerosos de que el efecto se contagiase a sus respectivas comunidades kurdas, pero también de las duras críticas internas. El partido Gorran (cambio, en kurdo), segunda fuerza del Parlamento, exigía su dimisión y la formación de un «Gobierno de salvación nacional» para hacer frente a la crisis abierta por la consulta de independencia. La Cámara se reunió en Erbil para escuchar el mensaje del presidente e intentar consensuar el reparto provisional de poderes y fijar la fecha para nuevas elecciones.

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