Recelos por el anuncio de cierre de Cambridge Analytica

El exresponsable de Cambridge Analytica, Alexander Nix. /  REUTERS
El exresponsable de Cambridge Analytica, Alexander Nix. / REUTERS

Voces críticas señalan que la disolución puede ser una estrategia para evitar participar en las pesquisas por el robo de datos en Facebook

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL LONDRES.

La firma británica Cambridge Analytica, investigada por utilizar perfiles obtenidos de usuarios de Facebook para influir en la campaña electoral de Donald Trump y en la de partidarios del 'brexit' durante el referéndum británico sobre la UE, ha anunciado su disolución, «porque el asedio de la cobertura mediática ha ahuyentado a prácticamente todos los clientes y proveedores», según un comunicado de la compañía.

Cambridge Analytica es una cáscara legal sin empleados, según sus dueños, que fue creada por Laboratorios de Comunicación Estratégica (SCL), una empresa fundada en 1990 para desarrollar campañas publicitarias comerciales basadas en la investigación psicológica y cuantitativa de las conductas de consumidores. El comunicado indica que SCL también ha iniciado el procedimiento de quiebra.

El anuncio llegó horas después de que un experto en ciberseguridad y uso fraudulento de datos, Chris Vickery, afirmara ante un comité de la Cámara de los Comunes que una compañía canadiense, AIQ, es parte de la estructura de SCL, algo que esta última ha negado. AIQ habría actuado directamente en la campaña de Trump y en la del 'brexit', algo que niegan los directivos del grupo euroescéptico acusado de contratarla.

Se ha constituido ya una nueva sociedad que se vincula a los directivos de la anterior empresa

Inicialmente dedicada a la publicidad comercial, SCL se convirtió en especialista de 'operaciones psicológicas' en situaciones de guerra para instituciones militares y de la Defensa. En sus campañas políticas se había concentrado en países en desarrollo hasta que conectó con un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge que estudiaban la psicología de masas a través de las redes sociales.

Uno de los investigadores universitarios, Alexander Kogan, logró financiación de SCL para desarrollar el 'software' de una aplicación que prometía un perfil psicológico a quienes aceptasen instalarla en su cuenta de Facebook y que abría la puerta de acceso a 'amigos' del usuario en la red social. Así habría recolectado datos de 30 millones de usuarios, según CA, y de más de 80 millones, según Facebook.

En aquel momento, la red creada por Mark Zuckerberg, permitía la instalación de ese tipo de 'apps' con afanes de investigación, pero sin verificar el uso posterior de datos. El desvelamiento de que CA adquirió millones de perfiles y que los ha utilizado para microcampañas en un contexto electoral ha derivado en investigaciones parlamentarias sobre la gestión de datos por Facebook.

Destruir la información

El gigante americano exigió a CA la destrucción de la información obtenida, y la empresa, que entabló una colaboración con Stephen Bannon, estratega de Trump, afirmó que la había destruido en 2005. El responsable de CA, Alexander Nix, abandonó SCL como consecuencia de las diversas investigaciones, que parecen más comprometedoras sobre la privacidad de datos, las reglas sobre participación de extranjeros en campañas americanas o la financiación de la del 'brexit' que en las estrategias de mercadotecnia electoral en sí mismas.

Entes reguladores, parlamentarios y otras voces británicas han advertido que la disolución de la compañía puede ser una estratagema para evitar la participación en investigaciones abiertas y sus consecuencias legales. Se ha identificado la constitución de una nueva entidad en el Registro Mercantil de Reino Unido, que se asocia con los directivos de SCL y con el multimillonario americano Robert Mercer, mecenas de causas derechistas, que habría financiado su expansión.

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