Fin del 'reality' de Omarosa en la Casa Blanca

M. GALLEGO NUEVA YORK.

A Trump se le conoce por su apellido. A Omarosa por su nombre. Por eso no importa con quién se case esta estrella de 'reality show'. No la que se sienta en el Despacho Oval y bebe doce coca-colas 'light' al día mientras firma órdenes ejecutivas, sino la que hasta el jueves entraba y salía sin que nadie supiera para qué. Hasta que el general John Kelly, jefe de gabinete de la Casa Blanca, se cansó de que llegase sin avisar vestida de novia, con 39 damas de honor, para usar la mansión presidencial como sede de su fiesta prenupcial.

El despido de Omarosa Manigault Newman se ha convertido en el último episodio del 'reality show' que Trump ha traído a la política estadounidense. Fuentes de varios medios aseguran que tuvieron que sacarla escoltada, porque la 'celebrity' de 43 años se tomó unas copas de más en la fiesta de Navidad y decidió apelar contra su despido, algo que ella niega tajantemente.

Según esas versiones primero abordó a Ivanka Trump. Como la hija del presidente se sacudió la presión, decidió ir directamente a los aposentos de este, al que conoce desde que debutó en la primera temporada del programa 'The Apprentice'. La villana de los 'realities' se tropezó con algo que hizo saltar las alarmas. Ahí es donde Kelly perdió la paciencia y pidió que la sacaran de la Casa Blanca.

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