El racismo agrieta la mayoría de Trump

Manifestación en Nueva York contra las expresiones racistas del presidente. :: efe/
Manifestación en Nueva York contra las expresiones racistas del presidente. :: efe

Los demócratas, dispuestos a forzar el cierre del Gobierno si el Senado no arregla la situación de los 'soñadores'

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

En las menos de dos horas transcurridas el jueves pasado desde que el senador Richard Durbin colgó el teléfono con el presidente y se personó en su despacho todo había cambiado. Dos de sus ayudantes más cercanos habían predispuesto al presidente contra el plan sobre inmigración negociado con los demócratas y que Durbin y el senador Lindsey Graham iban a presentarle. Su asesor Stephen Miller y el jefe de Gabinete, John Kelly, le advirtiron que no caería bien entre sus bases.

Para sorpresa de Durbin y Graham, varios legisladores del ala dura del partido les esperaban ya en el Despacho Oval. Trump estaba «encendido» y durante la presentación del plan interumpía continuamente con comentarios racistas del tipo «¿por qué dejamos venir aquí a gente de esos países de mierda, en lugar de otros como Noruega?». Ofendido, el propio Graham le recomendó que no utilizara ese lenguaje para hablar de inmigración.

«El martes hablé de inmigración con un presidente con el que me sentía orgulloso de jugar al golf. No sé qué ha pasado después, pero quiero a ese tipo de vuelta», declaró ayer en el Senado. Graham sospecha que sus asesores «no le aconsejaron bien».

Muchos de los que estaban presentes en esa reunión sufren de lagunas mentales, lo que según 'TheWashington Post' explica por qué la gente no confía ya en los políticos. «La credibilidad es como la virginidad, sólo se pierde una vez». Para el domingo, los senadores Tom Cotton y David Perdue informaron de que «su memoria había evolucionado» y dicen haber oído «shithouse» en lugar de «shithole» (agujero de mierda). La propia secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, pidió ayer disculpas bajo juramento por no recordar «las palabras exactas», pero admitió haber oído «vulgaridades» en el Despacho Oval. «¿Para qué necesitamos más haitianos? -dice Durbin que preguntó Trump-. Échalos».

La reproducción de esa polémica reunión es ahora muy detallada, por mucho que Trump la considere 'fake news' (falsas noticias). Sólo 'The Washington Post' dice haberla corroborado con media docena de ayudantes de la Casa Blanca y el Congreso.

Algunos demócratas piensan ya en forzar el cierre del Gobierno. El viernes el Senado tendrá que aprobar al menos una partida temporal de fondos que permita seguir pagando las nóminas de los funcionarios de gobierno. Para eso los republicanos necesitarán nueve votos demócratas. Y puede que no los obtengan si los republicanos no aceptan renovar el estatus migratorio de los llamados 'soñadores', más de 700.000 jóvenes que llegaron a Estados Unidos de la mano de sus padres cuando eran pequeños y recibieron un permiso temporal para legalizar su situación durante el gobierno de Barack Obama.

Los republicanos, sin embargo, están dispuestos a aceptar el envite porque la retórica antiimigración podría favorecerles en las elecciones. La reforma migratoria se ha convertido en un 's-show', un «show de mierda», lamentó el senador Graham.

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