Putin descalifica a sus opositores por «radicales»

Homenaje . Putin brinda en el Kremlin con un veterano de la II Guerra Mundial en el Día de los Héroes de la Patria. :: Alexéi Druzhinin / REUTERS /
Homenaje . Putin brinda en el Kremlin con un veterano de la II Guerra Mundial en el Día de los Héroes de la Patria. :: Alexéi Druzhinin / REUTERS

El presidente ruso aduce que no puede facilitarse la participación en las presidenciales de candidatos que podrían «desestabilizar» el país

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

En sus más de tres horas y media de comparecencia ante los medios de comunicación rusos y extranjeros -aunque se colaron también personas ajenas al periodismo- el presidente Vladímir Putin continuó ayer en clave electoral y desveló que no se presentará a las presidenciales de marzo de 2018 como candidato de su partido, Rusia Unida, fuerza que copa prácticamente todas las instituciones del país. Lo hará como independiente, algo que no parece que vaya a influir en su previsible victoria.

Esta nueva edición de la 'gran rueda de prensa anual', la número 13 desde la llegada de Putin al Kremlin en 2000, le ha permitido además protagonizar un breve cara a cara con uno de sus rivales en los futuros comicios, la estrella televisiva Ksenia Sobchak, quien pudo hacerle solo una pregunta. «Alexéi Navalni lleva un año haciendo campaña electoral. Contra él se abrieron especialmente causas criminales ficticias, como demostró el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y eso está sirviendo de pretexto para no permitirle participar en las elecciones», espetó Sobchak al presidente ruso.

La presentadora, ataviada con un glamuroso vestido rojo y provista de una pancarta con su nombre para atraer la atención del moderador, añadió que «la gente comprende que ser opositor en Rusia significa que te pueden matar, meter en la cárcel o algo por el estilo». «¿Por qué pasa esto? No me diga que el poder tiene tanto miedo a que exista una competencia política honesta».

El inquilino del Kremlin atribuyó la falta de rivales a sus «éxitos» económicos, y no a la represión

«Sabía que su pregunta iba a ir por ahí (...), pero le aseguro que el poder ni tuvo ni tiene miedo a nadie», respondió Putin. Poco antes, el moderador de la rueda de prensa, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, había declarado que el presidente no tiene adversarios de peso «ni de lejos». Sostuvo que «no han madurado todavía».A este respecto, Putin agregó que «no es solamente la falta de madurez, es que la oposición debe proponer un programa claro y comprensible de acciones positivas» y emplazó a Sobchak a que lo haga. «Usted se presenta a las elecciones bajo el lema 'contra todos', ¿es esto un programa positivo de acción, esto es lo que propone para resolver los problemas del país?».

A continuación, el primer mandatario ruso la emprendió con Navalni, a quien llamó «personaje». «En relación con los personajes a los que usted se ha referido, ¿quiere que nuestras plazas se llenen de decenas de Saakashvili?», el expresidente georgiano y ahora opositor en Ucrania, que encabeza manifestaciones en las calles de Kiev para exigir la dimisión del presidente Piotr Poroshenko. En alusión a Navalni, Putin dijo que «ese es un Saakashvili, pero en versión rusa (...) ¿y quiere que gente radical como esa desestabilice la situación en el país?».

Golpe de Estado

«Estoy seguro de que la aplastante mayoría de los rusos no quiere eso y no lo permitiremos», afirmó el inquilino del Kremlin, dejando entrever que Navalni no podrá ser candidato a las presidenciales de marzo. Según su punto de vista, si la oposición extraparlamentaria de Rusia pudiera, «viviríamos en una situación de Maidán tras Maidán», utilizando el nombre de la plaza de Kiev escenario de dos sonadas revueltas. «Tendríamos intentos de golpes de Estado», subrayó.

Putin achacó también la ausencia de oposición real en su país a sus «éxitos en el terreno económico», no a la represión. Pese a todo, el jefe del Estado ruso dijo desear que su país se dote algún día de un sistema político «equilibrado y con la existencia de competencia política».

Entre las más de 1.600 personas acreditadas ayer para la rueda de prensa de Putin, había no solamente periodistas. El director de una factoría pesquera lo admitió, pero matizó que tuvo que hacerse pasar por reportero para tener la oportunidad de plantear problemas al presidente. Nunca antes se habían visto tantas pancartas para llamar la atención de Peskov y lograr el derecho a hacer una pregunta. Hubo incluso un poco de bronca cuando un periodista ucraniano se refirió a la guerra en el este de su país. Sus colegas de Crimea le abuchearon.

En las tres horas y cuarenta minutos de rueda de prensa, Putin respondió a 65 preguntas, de las cuales menos de una decena fueron para periodistas extranjeros. Esta vez el fondo de la sala no era una bandera rusa sino un mapa del país de color anaranjado.

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