Putin aparta a su único adversario de la lucha por el sillón presidencial ruso

La candidatura del bloguero Alexéi Navlani es rechazada por la comisión electoral tras haber sido detenido por protestar contra el Kremlin

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Se veía venir que el presidente ruso, Vladímir Putin, no permitiría a Alexéi Navalni, su principal adversario político, presentarse como candidato a las presidenciales de marzo de 2018. Pero, puesto que Putin quiere demostrar que es imbatible en la urnas y no tiene rivales de peso, Navalni abrigaba la esperanza de que al final le permitiesen concurrir.

No ha sido así. La Comisión Electoral Central de Rusia (TsIK) decidió ayer casi por unanimidad rechazar la solicitud del bloguero anticorrupción de ser registrado como candidato. Se alegó que su candidatura carece de validez por tener antecedentes penales. La decisión recibió el apoyo de doce miembros de la TsIK. Solo uno de ellos, Nikolái Lévichev, evitó tomar parte en la votación. El propio Navalni y el resto de las fuerzas de oposición ven directamente a Putin detrás del fallo. La presidente de la TsIK, Ella Pamfílova acusó al dirigente opositor de «lavar el cerebro a los jóvenes» y de «recibir dinero de origen ilegal».

La propaganda del régimen promueve la idea de que Navalni no tendría ninguna posibilidad ante Putin en unas elecciones. Pero, por si acaso, el Kremlin ha decidido no correr riesgos. No solamente ahora cerrándole el paso a los comicios, sino tratando de obstaculizar por todos los medios su actividad política.

El director de la emisora Eco de Moscú, Alexéi Venedíktov, considera «tóxico» y «erróneo» que Putin haya tomado la decisión de prescindir de Navalni como contrincante. «La justificación jurídica es dudosa y miope desde el punto de vista político», aseguraba ayer Venedíktov. Según su opinión, «las elecciones municipales de 2013 demostraron que Navalni cuenta con un apoyo importante del electorado». El bloguero obtuvo entonces el segundo puesto con más del 27,5% de los sufragios.

El director de Eco de Moscú recuerda además el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, dictaminando que los procesamientos sufridos por Navalni estuvieron motivados políticamente, y estima que debería haber sido levantada su inhabilitación. «Cualquier observador imparcial ve claramente que la causa del rechazo de la candidatura de Navalni es de naturaleza política, no penal», afirma Venedíktov. «Ha sido una decisión tóxica e incorrecta», sostiene el periodista ruso.

En tal situación, Navalni llamó ayer al boicot de los comicios. «No habrá una elección -al no existir opciones-. Putin está muy asustado. Teme enfrentarse a mí (...) Ha ordenado a sus siervos que me nieguen el registro», declaró en un llamamiento difundido a través de un vídeo. Según sus palabras, «el 18 de marzo próximo, en los comicios, solo participarán Putin y aquellos candidatos elegidos personalmente por él».

«Represento a un gran número de electores. La decisión de la TsIK de prohibirme participar en los comicios excluye a millones de personas de las elecciones y del sistema político», advirtió. Navalni afirmó también refiriéndose a las autoridades rusas que «robaron millones de votos y siguen haciendo lo mismo. Antes falsificando las papeletas y ahora porque el resultado electoral es conocido de antemano».

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