El pulso de Londres y los 27 se aviva de cara a la cumbre de diciembre

Theresa May y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, caminan hacia la sede de la cumbre social de la UE celebrada en Gotemburgo, Suecia. :: Jonathan NACKSTRAND / AFP/
Theresa May y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, caminan hacia la sede de la cumbre social de la UE celebrada en Gotemburgo, Suecia. :: Jonathan NACKSTRAND / AFP

Donald Tusk advierte a Theresa May de que a comienzos de mes debe haber un avance sensible en sus propuestas sobre Irlanda y la factura del 'brexit'

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El Consejo Europeo y Reino Unido han entrado en una fase intensa de negociación de la factura del 'brexit', con el presidente del Consejo, Donald Tusk, advirtiendo que Londres debe hacer propuestas concretas en los primeros días de diciembre si quiere que los 27 autoricen antes del fin de año la apertura del diálogo sobre la futura relación, y con el Gobierno británico mostrando confianza sobre la cercanía del acuerdo.

Aunque entidades de la City financiera están explorando vías legales -clasificar sus cuarteles generales en Londres como sucursales de sus ahora filiales europeas- para mantener su actividad en el mercado común sin establecer nuevas sedes en la UE de los 27, Theresa May tiene prisa para que Bruselas abra el diálogo sobre la futura relación y negocie rápidamente los términos de la transición.

Londres quiere evitar que la prolongación de la incertidumbre obligue a bancos y empresas a tomar medidas a principios de 2018 que protejan su acceso al mercado común trasladando parte de sus negocios a territorio comunitario. Pero al mismo tiempo cree que lo que está ocurriendo ahora es «la típica negociación presupuestaria» en la UE, con las partes presionando para lograr más concesiones.

LAS CLAVESFirmas financieras de la City estudian la conversión de sus oficinas centrales en sucursales de las europeas Picardo explica cómo funciona la frontera entre el único territorio británico fuera de la unión aduanera y un país de la UE

El europarlamentario Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo y aliado de Angela Merkel, salió el jueves de una entrevista con May afirmando: «Tras mis encuentros aquí (Londres), mi mensaje principal es que soy más optimista, que hay progreso... Eso es lo más importante, porque la perspectiva desde el punto de vista europeo en las últimas semanas no estaba tan clara».

Donald Tusk insistía ayer, tras un encuentro con Theresa May en Gotemburgo, donde los líderes europeos se reunieron para tratar de la Europa social, en que «necesitamos que haya más progreso del lado británico... sobre Irlanda y sobre el pago financiero». El presidente del Consejo afirmó que había dejado «muy claro» a la primera ministra que «debe ocurrir como muy tarde al principio de diciembre».

Las diferencias sobre la factura del 'brexit' parecen elevadas. Se habla de una demanda por Bruselas de 60.000 millones netos mientras que Londres ha aireado un pago de 25.000. Pero la reunión de la pasada semana entre los negociadores que analizan este aspecto fue la más larga y fructífera hasta ahora, según fuentes en Londres, que confían en el acuerdo, en las fechas de Tusk, sobre una cifra intermedia.

Futuro irlandés

La frontera entre las dos Irlandas es el obstáculo insalvable sin considerar cómo será la futura relación comercial entre Reino Unido y la UE. Pero el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, dijo ayer antes de entrevistarse con May: «Ellos han descartado pertenecer a la unión aduanera sin hablar antes del comercio. Nosotros queremos descartar antes de hablar de comercio cualquier idea de una frontera física... Entonces estaremos satisfechos con pasar a la segunda fase».

El Gobierno británico ha insistido en los últimos meses en que también descarta la creación de una frontera física y niega la acusación de Varadkar, ayer, de que no parecen haber pensado en cómo resolver el problema tras una década de crecimiento de la popularidad del 'brexit' entre los británicos y tras 18 meses del referéndum que lo sancionó.

Parlamentarios de Irlanda del Norte escucharon esta semana al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, explicar cómo funciona la única frontera hoy existente entre un territorio británico fuera de la unión aduanera y un territorio de la UE, España, que forma parte de esa unión. Es sin duda una frontera física, para controlar el movimiento de bienes.

Para Londres, varios documentos publicados en los últimos meses muestran que hay propuestas concretas. En un informe sobre sus objetivos para la futura relación comercial y sus consecuencias aduaneras o en el reciente proyecto de ley de aduanas, que prepara ese futuro, aspiran a la 'mínima fricción' si la UE de los 27 acepta un acuerdo de libre comercio sin aranceles y preparan posibles cambios en el IVA y las tasas fronterizas si no lo hay. En esos documentos, lo ideal es una combinación de registros informáticos para notificar el paso de cargas, de extensión del reconocimiento a empresas autorizadas para transitar con frecuencia la frontera o de copiar las regulaciones europeas para importaciones que tienen su destino final en la UE. Requeriría sin duda la colaboración de las aduanas de los 27 y aun así es difícil imaginar que no haya necesidad de instalar algún control entre las dos Irlandas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos