Las protestas desbordan a los 21.000 policías

Un grupo de policías antidisturbios se protege con los escudos, ayer en un cruce de calles en Hamburgo. :: Chistof Stache / AFP

Los episodios de violencia en forma de quema de automóviles y bloqueo de la salida de las delegaciones exigen el envío de refuerzos

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La cumbre del G-20 en Hamburgo comenzó ayer sus sesiones acosada por cientos de manifestantes que, divididos en grupos y repartidos por toda la ciudad, trataron de bloquear e impedir el acceso de las distintas delegaciones al lugar de la reunión con sentadas y barricadas. Aunque las protestas se desarrollaron mayoritariamente de manera pacífica, los disturbios protagonizados la noche anterior por activistas del llamado 'bloque negro' de ultraizquierda rebrotaron al comenzar la jornada.

Docenas de automóviles fueron incendiados en torno al perímetro de seguridad que rodea el recinto ferial y los hoteles donde se hospedan los invitados. Sólo en la noble Hamburger Strasse un grupo de encapuchados prendió fuego a cerca de 30 automóviles. También en el barrio de clase alta de Blankenese ardieron varios vehículos durante la mañana. En Altona unos 60 encapuchados vestidos de negro se enfrentaron con palos y piedras a agentes antidisturbios y causaron daños en tres coches policiales.

La Policía reprimió con cañones de agua varias conatos de violencia de activistas que trataron de superar el perímetro de seguridad para cortar calles y cruces con el objetivo de paralizar el movimiento de las delegaciones. Ante los fuertes brotes de violencia, las fuerzas de seguridad de Hamburgo pidieron refuerzos a otros Estados federados. El presidente de la Policía local, Ralf Meyer, cifró en 21.000 el número de agentes que cubren la seguridad del G-20 y criticó «la violencia radical y sin sentido» de algunos manifestantes. «Lo que nos ha sorprendido es que se ha practicado violencia extrema contra todo tipo de objetivos, ya sean vehículos o ventanas, en barrios residenciales» alejados del lugar de la cumbre, dijo Meyer.

Abogados voluntarios

Las protestas obligaron a la canciller, Angela Merkel, a retrasar la ceremonia de bienvenida a sus invitados y retuvieron durante un tiempo algunas caravanas oficiales, como la del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que llegó tarde a una rueda de prensa. Los cortes de calles y cruces hicieron que la primera dama de EE UU , Melania Trump, no pudiera sumarse al programa para los consortes de los dirigentes con el esposo de Merkel, el científico Joachim Sauer, como anfitrión. Melania Trump estuvo horas retenida por los servicios de Seguridad de la Casa Blanca, mientras Sauer presidía un minicrucero por el puerto de Hamburgo y comía con sus invitados en un restaurante típico de pescado.

Un equipo de un centenar de abogados voluntarios que atiende a los participantes en las manifestaciones informó de que hasta anoche habían sido detenidas unas 120 personas, aunque en la mayoría de los casos no se permitió a los letrados acceder a los arrestados. «No sabemos dónde son retenidos desde hace horas», dijo el portavoz, Matthias Wisbar. La Policía, por su parte, hizo balance a última hora de la tarde y señaló que unos 160 agentes habían resultado heridos hasta entonces en los disturbios y cifró en 70 los detenidos. En 24 horas, los Bomberos realizaron 156 salidas de emergencia y sofocaron 61 pequeños y grandes incendios provocados por manifestantes violentos.

Las protestas se desarrollaron durante todo el día por distintos puntos de Hamburgo, sin que en ningún momento llegaran a penetrar en el perímetro de seguridad que delimita la zona roja donde se concentran los hoteles y el recinto ferial que acoge la cumbre. Grupos de encapuchados jugaron al gato y el ratón con la Policía causando cuantiosos daños materiales con la rotura de escaparates, mobiliario público y el incendio de vehículos y barricadas. Las protestas se encaminaron por la tarde a la Filarmónica del Elba, lugar en el que los invitados de Merkel asistieron a un concierto de música clásica. No pudieron acercarse por la fuerte presencia de la Policía, que actuó bajo el lema de tolerancia cero y fue criticada por políticos de la oposición verde y de La Izquierda por la extrema dureza mostrada el jueves con la manifestación 'Bienvenidos al infierno'.

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