Prisa en Hamburgo por borrar el caos

Jóvenes vecinos limpian de pintadas paredes y persianas. :: afp
Jóvenes vecinos limpian de pintadas paredes y persianas. :: afp

El alcalde de la ciudad anuncia que los daños de las protestas violentas durante el G-20 tendrán duras consecuencias para los autores identificados

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Fueron «Protestterroris ten» o «terroristas protesta». En el país donde crear vocabulario nuevo es tarea fácil, la política ya ha encontrado el término para definir a los protagonistas de la violencia incontrolada y destructiva que se desató en Hamburgo con motivo de la cumbre del G-20. La definición figura en un comunicado sobre la reunión de la ejecutiva del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). El ministro federal del Interior, el cristianodemócrata Thomas de Maizière, tampoco se contuvo a la hora de hablar de «grupo de radicales violentos, pirómanos y saqueadores». Y medios como el 'Frankfurter Allgemeine Zeitung' señalan que los disturbios han «sacado vergonzosamente a la luz lo más rastrero de un movimiento que se considera político».

Las simples cifras reflejan el alcance de las tres noches sucesivas de disturbios, violencia y saqueos en Hamburgo con motivo de la cumbre del G-20 protagonizados por elementos de extrema izquierda que llegaron a aterrorizar a los habitantes de varios céntricos barrios de la ciudad portuaria. La Policía practicó 186 detenciones, tomó en custodia forzosa a 225 personas y ejecutó 37 órdenes de busca y captura desde el comienzo de la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de los mayores países industrializados y emergentes del planeta hasta primeras horas de ayer.

Hartmut Dudde, responsable de la coordinación de los 21.000 agentes encargados de la seguridad del evento, señaló, al hacer balance, que 476 policías resultaron heridos, algunos de gravedad por la explosión en el rostro de artefactos pirotécnicos, pero también después de ser alcanzados por adoquines o al resultar agredidos con barras de hierro, palos y bolas de acero disparadas con tiragomas. No se han ofrecido cifras de manifestantes heridos, que contaron con su propio servicio de sanitarios.

Los daños materiales no han sido cuantificados aún, aunque se presumen multimillonarios, ya que son docenas los vehículos que fueron destruidos en incendios provocados y los comercios y locales que sufrieron daños o fueron presa de saqueadores. También en la noche del sábado, tras la clausura de la cumbre, volvieron a repetirse los enfrentamientos entre policías y grupos de encapuchados, así como los asaltos a comercios, en muchos casos por pequeños delincuentes que aprovechaban el caos en beneficio propio.

Al término de la que «ha sido probablemente la mayor operación policial en la historia de Alemania», el alcalde-gobernador de Hamburgo, el socialdemócrata Olaf Scholz, habló de «actos de violencia sin escrúpulos cometidos por criminales». Scholz señaló que su ciudad fue víctima de «un embrutecimiento absolutamente inaceptable» y reconoció que «muchos se sienten aterrorizados, yo también». Igualmente anunció que lo sucedido tendrá consecuencias y duros castigos para los culpables que sean identificados y detenidos.

Mientras, los propios habitantes de la ciudad y muchos afectados continúan enviando a la Policía fotografías y vídeos de los disturbios tomados con sus móviles para facilitar la identificación de los elementos violentos. En muchos casos proceden de propietarios de comercios que grabaron a quienes destrozaban y saqueban su local, o de dueños de automóviles que fueron testigos impotentes del incendio provocado de sus vehículos.

La Policía destacó que los testimonios gráficos superan ya el millar. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó durante la mañana de ayer a los habitantes del Schanzenviertel, el céntrico e histórico barrio hamburgés en el que se desarrollaron las tres noches de violencia callejera desenfrenada. La canciller federal, Angela Merkel, había anunciado ya al término de la cumbre del G-20 ayudas rápidas y sin burocracia para los afectados.

Steinmeier pudo ver calles devastadas por la acción de los violentos e incluso la actuación de un equipo de bomberos que acudió a sofocar un rebrote de fuego en un comercio destrozado y saqueado. Pero también fue testigo de la participación espontánea de cientos de ciudadanos que acudieron con escobas y recogedores para ayudar a limpiar y poner en orden los barrios y calles afectadas en respuesta a un llamamiento a través de un portal de Internet. El máximo mandatario alemán acudió también a dar ánimos a varios agentes heridos de gravedad e internados en un hospital militar.

Fotos

Vídeos