Priorizan reedificar la mezquita de Mosul a la recuperación de miles de cadáveres de sus calles

M. AYESTARAN CORRESPONSAL

jerusalén. Sin cumplirse aún un año de su destrucción a manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI o Daesh), Unesco, Emiratos Árabes Unidos e Irak han firmado un acuerdo de colaboración para la reconstrucción de la mezquita de Al-Nuri y su minarete 'jorobado' de 45 metros en el corazón de la ciudad vieja de Mosul. El organismo internacional informó ayer de que se trata de un plan de cinco años y calificó el acuerdo, por el que Emiratos se compromete a invertir 41 millones de euros, como «el mayor proyecto de reconstrucción que se haya firmado jamás en Irak».

El anuncio por parte de las autoridades fue recibido con una mezcla de alegría porque se trata de un templo emblemático para todo el país, pero también con críticas, ya que toda la ciudad vieja quedó arrasada en la batalla para expulsar al Daesh y aun quedan miles de cuerpos por retirar entre los escombros. La parlamentaria Fara al-Siraj denunció en enero en Bagdad que «quedan los cuerpos de al menos 4.000 personas» entre las ruinas y las autoridades siguen sin ocuparse de ellos. Son los propios vecinos que han regresado a esta parte de la ciudad quienes se encargan de retirar a los muertos.

Únicas imágenes del califa

La mezquita de Al-Nuri, que recibe el nombre de Nurudin al- Zanki, noble que luchó en las primeras cruzadas, fue el lugar elegido por Abú Baker al-Bagdadi para declamar el sermón del 4 de julio de 2014 en el que se autoproclamó califa. Fueron las primeras y únicas imágenes del máximo dirigente del grupo yihadista, que sigue en paradero desconocido.

Después de tres años, en los que Mosul fue la auténtica capital del EI, sus fieles, acorralados por el Ejército de Irak y los bombardeos de Estados Unidos, decidieron volar el histórico templo para que no cayera en manos de «herejes chiíes». En un primer momento denunciaron que se trató de un ataque aéreo estadounidense, pero las imágenes del momento de la explosión revelaron que fue dinamitada. La mezquita, de 850 años de antigüedad, se sumó así a la larga lista del patrimonio histórico arrasado por el Daesh.

Mosul cayó después de nueve meses de ofensiva, que dejaron miles de muertos (no hay cifras oficiales ni de bajas civiles, ni militares), la destrucción total de la ciudad vieja y más de 900.000 desplazados, muchos de los cuales siguen viviendo en los campos levantados por Naciones Unidas a las afueras de la ciudad.

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