Primera condena para Salah Abdeslam

Salah Abdeslam. :: AFP/
Salah Abdeslam. :: AFP

El único terrorista vivo de la masacre del 13-N de París ha sido condenado en Bélgica a 20 años de cárcel por un tiroteo ocurrido en Bruselas

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL

bruselas. En su única y esperadísima comparecencia judicial celebrada el 5 de febrero, lo fio todo a Alá, pero Alá, ayer, no le echó el cable que esperaba. El mundo terrenal, cuando se habla de justicia, es otra cosa.

Culpable. Salah Abdeslam (Bruselas, 1989), quien fuese «el terrorista más buscado de Europa» al ser el único superviviente de la masacre del 13 de noviembre de 2015 en París, ha sido condenado por el Tribunal Correcional de Bruselas a 20 años de prisión y el pago de una multa de 12.000 euros por el intento de asesinato con carácter terrorista de varios policías durante una redada producida el 15 de marzo de 2016 el barrio bruselense de Forest. Es la primera sentencia condenatoria, todavía no firme, que sufre un Abdeslam que conoció el fallo desde la prisión de máxima seguridad del norte de Francia en la que sigue recluido. Es la primera, pero seguro que no será la única. Todavía le queda por delante el macrojuicio sobre el 13-N (130 muertos) y el referido a los atentados de Bruselas del 22-M de 2016 (32 víctimas mortales y más de 300 heridos).

El 5 de febrero, en su primera aparición pública en casi dos años, se mostró altivo, desafiante. Se negó a contestar a las preguntas, pero sí aprovechó la ocasión para hacer un breve alegato: «Mi silencio no me convierte en criminal, es mi defensa. Los musulmanes son juzgados y tratados de la peor manera posible, sin piedad. No hay presunción de inocencia. No hay nada. Testifico que no hay más dios que Alá. Ahora, júzguenme, hagan lo que quieran de mí. No tengo miedo de ustedes, no tengo miedo de sus aliados. Pongo mi confianza en Alá. No tengo nada que añadir», zanjó antes de exigir a los jueces que se limitasen a analizar solo a «las pruebas tangibles» en lugar de querer «satisfacer a la opinión pública».

Eso han hecho. Para los magistrados del Tribunal Correcional de la capital belga, tanto Abdeslam como el otro acusado, Sofien Ayari (el día 5 sí declaró pero parapetándose en el «no me acuerdo»), son culpables por intento de asesinato de carácter terrorista. A la espera de un posible recurso de las defensas, el fallo considera «hechos probados» que ambos, junto al supuesto terrorista que falleció en la operación, Mohamed Belkaid, estaban realizando «movimientos terroristas» cuando fueron localizados por los agentes en un apartamento de la calle Dries. «Prepararon una estrategia para atacar a los policías y huir», corroboran los jueces.

De hecho, lo lograron. Escaparon y Salah Abdeslam logró esconderse en una lonja del barrio de Molenbeek, conocido como la cuna del terrorismo yihadista en Europa. Finalmente, fue detenido el día 18, pero la euforia belga duró muy poco, solo cuatro días. El 22 de marzo de 2016, una célula yihadista de la que supuestamente también formaría parte Abdeslam, sembró el caos en el aeropuerto y el metro de Bruselas provocando la muerte de 32 personas.

Reacciones de las partes

Por otra parte, el tribunal ha desestimado la petición de una asociación de víctimas de los atentados de Bruselas de constituirse en parte civil en el procedimiento. La asociación alegaba que la detención de Abdeslam fue el factor que precipitó los ataques del 22 de marzo. Pese a ello, las víctimas se han mostrado satisfechas con la condena a 20 años, que era la pena que solicitaba la Fiscalía.

La abogada de varios de los policías heridos en el tiroteo, Maryse Alié, aseguró estar «satisfecha», de forma general, por una sentencia que «está muy bien motivada». Por su parte, el abogado de Abdeslam, el mediático Sven Mary, dijo que analizará a fondo y estudiará con su defendido la posibilidad de presentar un recurso. Es la opción más factible, más allá de seguir encomendándose a Alá.

Y no solo en este caso, sino en la durísima travesía judicial que todavía le queda por delante con el macrojuicio de los atentados de París y los de Bruselas. No hay que olvidar que el nombre de Salah Abdeslam logró dominó durante muchas semanas los titulares de la prensa internacional después de conocerse que fue el único integrante de la célula islamista que la noche del 13 de noviembre de 2015 no activó su chaleco explosivo. Nunca se sabrá si por miedo o porque no funcionó. Llamó a sus amigos por teléfono, acudieron desde Molenbeek a buscarle y desde entonces, consiguió dejar en evidencia a todo un país como Bélgica, cuya justicia saldó ayer cuentas con él.

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