EE UU presiona a Putin con una lista negra

La pareja del poder. Medvédev y Putin dialogan en un acto.  :: reuters/
La pareja del poder. Medvédev y Putin dialogan en un acto. :: reuters

Washington publica una relación de las personalidades cercanas al presidente ruso susceptibles de ser sancionadas

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

La publicación por parte del Departamento de Estado, el del Tesoro y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos del llamado 'Informe del Kremlin', lista que incluye 210 personalidades y grandes empresarios próximos al presidente ruso, Vladímir Putin, y supuestamente implicados en los aspectos más negativos de su política, ha caído como una bomba en Moscú. No es todavía una relación de sancionados, pero, según el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin, lo podría ser en un «futuro próximo».

Esta lista negra deberá ahora ser examinada por los comités parlamentarios de Finanzas, Política Exterior y Actividad Bancaria del Senado y la Cámara de Representantes, antes de la adopción de posibles medidas legislativas. Por eso, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, considera que «se trata de un intento de influir en las elecciones presidenciales rusas» del 18 de marzo.

En declaraciones a distintos medios de comunicación de Moscú, varios politólogos señalaron que Washington lanza un aviso a la élite rusa para que dejen de apoyar a Putin o tendrán que hacer frente a sanciones que les obligarán a renunciar a sus negocios y propiedades en EE UU y Occidente en general, ya que se estima que la mayor parte de las empresas europeas preferirán no tener vínculos con 'apestados'.

El Kremlin denuncia un intento norteamericano de influir en las presidenciales de marzo

En la 'lista de Putin' están prácticamente todos los artífices de la política y la economía de Rusia, salvo el propio presidente, que ayer se mostró «ofendido» por no haber sido incluido. El primer ministro y ex jefe del Estado, Dmitri Medvédev, que sí figura en el documento del Departamento del Tesoro, bromeó diciendo que «quienes no estén en la lista tendrán que dimitir».

Un problema enorme

Bromas aparte, la cuestión es seria porque, a juicio del economista liberal Grigori Yavlinski, «esto no es más que la mitad del serial». Según su opinión, Washington continuará adelante con su presión «de forma paulatina, pero firme». «Será un problema enorme para nuestra economía porque aquellas empresas o bancos de otros países que tengan negocios con Rusia se verán afectados por las sanciones», afirmó.

El ministro de Energía, Alexánder Novak, que también figura en la funesta lista, al igual que el resto de los miembros del Gobierno, ha advertido de que los pasos que está dando Washington «no beneficiarán a las empresas estadounidenses ni a la economía mundial». Putin, mientras tanto, decidió ante el mal tiempo poner buena cara y dar imagen de que lo tiene controlado y de que no le preocupa que sus más estrechos colaboradores tengan que vender sus inmuebles en el extranjero, cerrar sus negocios y cancelar sus cuentas corrientes.

Estas serían algunas de las consecuencias que, al parecer, tendrían las medidas que se contemplan en la parte secreta del informe', en la que además se aportan detalles de la relación que cada figurante en la lista tiene con el Kremlin y de las corruptelas que les vinculan. Habría también un cálculo de la fortuna personal de todos.

«Detrás de cada una de las personas e instituciones hay gente corriente de nuestro país, colectivos de trabajo y sectores enteros de producción. En definitiva, todos nosotros, los 146 millones (de rusos» hemos sido metidos en no sé qué lista», dijo ayer Putin en uno de sus actos de campaña. Según sus palabras, «esperábamos esto, no lo voy a ocultar, y estábamos dispuestos a responder (...), pero de momento no vamos a hacerlo. Peskov, su portavoz, declaró poco antes que analizarán el documento norteamericano y sopesarán su alcance. Todos los diputados y miembros del Ejecutivo consultados ayer deploraron la actitud de Washington y algunos la calificaron de «chantaje y amenaza». Pero, según la presidente del Senado, Valentina Matviyenko, «no servirá de nada porque no cederemos, no cambiaremos nuestra política». Yavlinski cree que la causa principal de las actuales presiones de EE UU se debe a la política de Rusia con Ucrania, la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas de Donetsk y Lugansk.

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