El presidente de Zimbabue premia con altos cargos a los golpistas

GERARDO ELORRIAGA

Los vientos de cambio amainan en Zimbabue tras la sustitución del dictador Robert Mugabe. La inclusión de militares golpistas en cargos claves del gabinete de transición alienta el temor de que las esperadas reformas democráticas no tengan lugar. El presidente, Emmerson Mnangagwa, dio a conocer ayer su Gobierno, en el que no se hallan miembros de la oposición y destacan los nombres de Perence Shiri, jefe de la Fuerza Aérea y titular de la importante cartera de Agricultura, y del general Sibusiso Moyo, portavoz de los alzados y que ha sido recompensado con el Ministerio de Exteriores.

El hombre fuerte del país se ha rodeado de los principales agentes de su ascenso y refuerza el poder del Ejército, uno de los pilares del régimen de Mugabe y tradicional vehículo de represión. La decepción de quienes confiaban en un Gobierno de concentración que facilitara la reforma del Estado se acrecienta por la inclusión en puestos de responsabilidad de figuras sumamente controvertidas.

La reforma agraria, una de las cuestiones pendientes, queda en manos de Shiri, primo de Mugabe e impulsor de las ocupaciones de las plantaciones de la minoría blanca. Además, el comandante aparece implicado en la Operación Gukurahundi, una estrategia de terror contra la tribu matabele que se cobró más de 20.000 muertos en los años ochenta. Entonces, el militar se hacía llamar 'Jesús Negro' por su capacidad para decidir el destino -la vida o muerte- de los individuos. La Unión Europea le ha prohibido la entrada en el continente y Estados Unidos ha bloqueado sus propiedades.

Fin de la 'luna de miel'

El continuismo político resulta evidente por la elección, asimismo, de Patrick Chinamasa como ministro de Finanzas. Este antiguo fiscal general también se halla vinculado a la usurpación de propiedades y se le acusa de ejercer una intensa presión política sobre el aparato judicial. El apoyo prestado por la asociación de veteranos de guerra se ha visto favorecido por la concesión del Ministerio de Información a su líder, Chris Mutsvangwa.

El editor zimbabuo Trevor Ncube, una de las voces más críticas con el régimen de Harare, ha señalado desde su exilio en Sudáfrica que estas incorporaciones rrealizadas evidencian que «la luna de miel se ha acabado y que la realidad se manifiesta».

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