El 'presidente de los ricos' celebra sus 40 años en un antiguo castillo

El castillo de Chambord, patrimonio mundial, recibe un millón de visitas cada año. :: afp / G. SOUVANT/
El castillo de Chambord, patrimonio mundial, recibe un millón de visitas cada año. :: afp / G. SOUVANT

Macron costea una fiesta de fin de semana con familiares y amigos en Chambord, una hacienda en la que vivió el monarca Francisco I

R. C.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha elegido la antigua hacienda real de Chambord como escenario para celebrar su 40 cumpleaños acompañado de su esposa Brigitte, familiares y amigos. La idea le ha valido algunas críticas ya que se trata del un símbolo delicado para un jefe de Estado al que sus adversarios califican de «presidente de los ricos». En este castillo, uno de los más bellos e imponentes de la región del Loira, vivió el rey Francisco I (1494-1547).

El Palacio del Elíseo se limitó a informar de que el presidente y su esposa Brigitte pasarían el fin de semana «a título privado» en la región de Loir-et-Cher, cerca del castillo de Chambord, y que Macron pagaría los gastos derivados de su estancia con su «dinero personal».

Según varios medios franceses, la pareja se aloja en la Casa de los Refractarios, una antigua morada forestal transformada en casa rural de cuatro estrellas y situada «en el corazón de la hacienda real, a pocos metros del castillo», según su página de internet. Esta casa alberga varios alojamientos que se pueden alquilar por un precio de entre 800 y 1.000 euros para un fin de semana.

El diario local La Nouvelle Republique detallaba incluso que Emmanuel Macron, que el jueves cumplirá 40 años, iba a celebrar su cumpleaños ayer por la noche en uno de los salones del castillo, considerado una de las joyas arquitectónicas más bellas de esa zona de Francia, conocida por sus majestuosos palacios.

El castillo de Chambord está inscrito en el patrimonio mundial de la Unesco y recibe cerca de un millón de visitantes al año. Fue construido hace casi cinco siglos por un capricho del rey Francisco I. Desde el principio de su mandato, el presidente Macron está muy apegado a los símbolos: la noche de su elección celebró la victoria con una teatral escenificación al pie de la Pirámide del Louvre, en París, un lugar de acentos monárquicos, según sus detractores.

Un presidente «jupiterino»

Macron ha dicho querer devolver a la figura de presidente de la República un estatuto aparte. Ha llegado a compararla con la figura de Júpiter -el rey de los dioses en la mitología romana- por su distancia y su altura. Y la definió así por oposición a un presidente «normal, como los demás», en declaraciones a la revista Challenges en octubre de 2016, antes de su elección al cargo.

Los opositores al actual jefe de Estado francés utilizan ahora regularmente el término «jupiterino» para referirse al que califican de «presidente de los ricos», acusándolo de estar desconectado del pueblo llano.

«¿Por qué va a celebrar su cumpleaños en Chambord? Soy tan republicano que todo lo que tenga que ver con símbolos monárquicos me exaspera, me parece ridículo», comentó Jean-Luc Mélenchon, el líder del partido Francia Insumisa (izquierda radical), citado por el diario Le Figaro. «Mientras que los franceses soportan impuestos, inseguridad, inmigración, Macron celebra sus 40 años en Chambord. Las épocas pasan, la oligarquía desconectada del pueblo permanece», atacó por su parte en Twitter Nicolas Dupont-Aignan (extrema derecha).

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