El presidente de Petrobras paga la huelga

Manifestación en Sao Paulo en protesta por las subidas del carburante. :: NELSON ALMEIDA / afp/
Manifestación en Sao Paulo en protesta por las subidas del carburante. :: NELSON ALMEIDA / afp

El hombre que colocó Temer para reflotar el gigante petrolero de Brasil dimite derrotado por la protesta de los camioneros

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Casi al final de una histórica huelga de camioneros en Brasil -que se ha extendido durante once días provocando desabastecimiento y caos-, la crisis que vive el país sumó un nuevo elemento de distorsión con la renuncia del presidente de Petrobras, la gigantesca empresa petrolera con capital público y privado responsable de la controvertida política de liberalización de precios de los combustibles cuestionada por los transportistas.

Pedro Parente, al mando de la firma desde la llegada al poder del presidente, Michel Temer, hace dos años, expresó en una carta al mandatario que presentaba su dimisión «irrevocable», ya que la política de precios que defendió había quedado «bajo un intenso cuestionamiento» durante la larga campaña de protestas, que ha bloqueado las principales rutas de comunicación en señal de protesta contra los aumentos en el precio de del diésel.

Su renuncia provocó la inmediata caída de las acciones de Petrobras en la Bolsa de valores de Sao Paulo, llegando a acumular una pérdida del 16% hasta que las operaciones en el parqué debieron ser suspendidas por las autoridades bursátiles. Las acciones ya habían sufrido retrocesos durante jornadas pretéritas, aunque nunca llegaron al nivel de ayer.

LA CLAVEEl 87% de la población apoyaba las movilizaciones de los transportistas

Parente había aceptado la presidencia de la petrolera con la idea de encaminarla hacia una convergencia de precios con los valores internacionales del crudo. Desde julio de 2017, cuando el barril comenzó una carrera alcista, esa decisión se tradujo en pequeños aumentos diarios hasta llegar a un 57% en diez meses -tanto en la gasolina como en el diésel, utilizado por los camioneros-.

Bloqueo de rutas

Según la empresa demoscópica Datafolha, el 87% de los brasileños apoyaba la huelga, exhibiendo el malestar existente con el Gobierno de Temer y con la política de Petrobras. Cuando la inflación anual en Brasil no llega a 3%, la diferencia con el alza violenta de los combustibles provocó un creciente descontento que desembocó en el bloqueo de rutas que comenzó el 21 de mayo.

Una semana más tarde se unió a las protestas la Federación Única de Petroleros, que reúne principalmente a operarios de Petrobras. Por ello, la suspensión de actividades afectó a la producción, aunque finalmente las movilizaciones de los trabajadores quedaron suspendidas ante la amenaza de multas a los gremios. Entre sus reclamaciones, los empleados de la firma petrolera destacaban la marcha de Parente y el fin de su política.

Finalmente lo consiguieron pese a los intentos iniciales del propio Temer de mantener a toda costa en el cargo al hombre que logró reducir en dos años la deuda de la empresa a costa de privatizar sectores y aumentar precios. De cualquier manera, el presidente brasileño acabó por claudicar y desautorizar a Parente al conceder a los camioneros rebajas de precios parciales y aumentos mensuales en lugar de diarios. A ello se unió que el ministro de Minas y Energía, Moreira Franco, pidió públicamente revisar la política de precios. «Mi permanencia en la empresa dejó de ser positiva», dijo ayer Parente en su carta de dimisión.

Mientras, las movilizaciones se han visto reducidas durante las últimas 48 horas, pero todavía persisten la suspensión de vuelos, la falta de alimentos frescos y la caída en la producción.

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