El presidente empuja a Moore al Senado

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK.

Roy Moore no era el candidato de Donald Trump para ganar el asiento vacante al Senado que dejó en Alabama su fiscal general Jeff Sessions. Moore era demasiado extremo para el magnate. «Le va a costar ganar», dijo en las primarias. Como no le gusta asociar su nombre a un perdedor, borró los tuits en los que pedía el voto por su rival y felicitó a Moore, pero evitó apoyarlo explícitamente. Hasta ayer.

¿Qué ha cambiado? El pasado sábado el Senado aprobó su plan de impuestos por la mínima, 51-49. «La negativa de los demócratas a dar ni un solo voto al masivo recorte de impuesto es por lo que necesitamos que el republicano Roy Moore gane en Alabama», tuiteó ayer al despertar.

El juez de Alabama, dos veces suspendido como jefe del Supremo por violaciones éticas, ya era polémico por sus lazos con supremacistas blancos, sus declaraciones islamófobas y un claro sesgo contra los homosexuales. Todo eso empeoró cuando 'The Washington Post' descubrió que, ya metido en la treintena, embaucaba a adolescentes de hasta 14 años. Trump se mantuvo al margen, perseguido por sus propios escándalos sexuales, hasta que decidió que necesitará su voto «para frenar el crimen, la inmigración ilegal, (construir) el muro fronterizo, militares, Pro Vida, Jueces (que apoyen) la segunda enmienda (que garantiza el derecho a las armas) y más», tuitéo ayer.

El candidato por Alabama, investigado por embaucar a niñas, clave para la mayoría

Razones políticas que se superponen a las críticas de su propia hija, que en su día utilizó las redes sociales para decir que «hay un lugar especial en el infierno» para gente como Moore, tuiteó Ivanka Trump, en su papel de adalid femenina.

El mensaje de su padre a los republicanos es que se tapen la nariz y voten por el depravado sexual. Un golpe a los logros de un año en el que la sociedad ha puesto freno al acoso en el trabajo. El Estado sureño es uno de los bastiones conservadores más sólidos que tiene el partido, que por primera vez en dos décadas podría perder ese asiento. Más de la mitad del Estado son blancos evangélicos a los que el presidente ha prometido lo que más desean: liberar a sus iglesias de las cadenas legales que les impiden involucrarse en política, so pena de perder la exención de impuestos.

Trump le sacó 28 puntos a Hillary Clinton en Alabama. Ayer habló con Moore y le manifestó su apoyo. El viernes aprovechará un acto en el lado fronterizo con Florida para hacer campaña por él. Cualquier cosa menos «la marioneta de (los líderes demócratas en el Congreso) Shumer y Pelosi, como llama a Doug Jones, el candidato demócrata que está en empate virtual con el juez. El desenlace es el próximo martes.

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