May pone hora a un 'brexit' cada día más incierto y contestado en Reino Unido

Manifestantes proeuropeos participan en Londres en una marcha contra la salida de la UE. :: Luke MacGregor / reuters/
Manifestantes proeuropeos participan en Londres en una marcha contra la salida de la UE. :: Luke MacGregor / reuters

Las voces dentro del país en contra del abandono de la UE creen que el segundo semestre de 2018 será crítico

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Theresa May confirmó ayer, en un artículo publicado en internet, que Reino Unido abandonará la UE a las 11 de la noche, hora británica (medianoche en Bruselas), del 29 de marzo de 2019. El anuncio responde a una formalidad democrática pero es un artificio político. Porque la primera ministra sabe que su empeño por el 'brexit' está envuelto en incertidumbres.

La confirmación ha de ser votada porque se expresa en una enmienda que diputados conservadores y laboristas euroescépticos han presentado en la Cámara de los Comunes, que el martes comenzará a debatir el proyecto de ley de la Marcha de la UE. Otras enmiendas, presentadas por diputados conservadores y laboristas, buscan que se confirme claramente en la ley que el acuerdo con la UE sea votado.

¿Qué ocurriría si el Parlamento rechaza el acuerdo, o la falta de acuerdo, entre Londres y Bruselas? La pretensión de May es que no importa, que Reino Unido quedará fuera de la UE el 29 de marzo en cualquier caso. Y, puesto que el acuerdo habría sido rechazado, se enfrentará a un abismo. La realidad es que el anuncio simplemente evita que el anuncio formal de la retirada lo tome unilateralmente el Ejecutivo.

John Kerr, ahora lord, es un diplomático jubilado que ejerció como secretario de la Convención Europea que, en 2002 y 2003, bajo la presidencia del expresidente de Francia Valery Giscard D'Estaing elaboró el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Fue el redactor del Artículo 50 que regula la marcha de un país miembro y daba ayer una charla pocos minutos después del anuncio de May.

Cuando le preguntaron su opinión sobre la confirmación de la fecha por la primera ministra, respondió: «Insiste en el empeño de los partidarios del 'brexit' en convencer al país de que el proceso es automático». Su conferencia precisamente versaba sobre la posibilidad de anular la marcha si hay un cambio de opinión por Reino Unido.

«El artículo 50 es sobre el proceso de marcha de un país, no es sobre su expulsión», había dicho antes. «En ningún lugar se dice que la carta que indica la intención de retirarse sea irrevocable». Recordó las declaraciones de juristas y políticos, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sobre la posibilidad de que el culmine en 'no 'brexit''.

Lord Kerr se queja: «¿Por qué no se dice al país que podemos retirar la carta o extender la negociación?» Para el diplomático, con larga experiencia en cuestiones europeas, la suspensión del 'brexit' sería bien recibida por el resto de la UE, «porque la gran mayoría de sus líderes creen que será un desastre, sobre todo para nosotros, pero también para ellos».

Theresa May envió su carta invocando el Artículo 50 e iniciando el proceso de retirada sin tener antes unidad en su Gabinete sobre cuál será la futura relación y ahora que la ha logrado pretende guiar a su país a una negociación con fecha límite que de nuevo da ventaja a los negociadores de Bruselas.

Gran error

Andrew Adonis, ahora barón, ha dedicado su vida política -fue liberal-demócrata, ministro de Blair y los conservadores le nombraron presidente de la comisión nacional de infraestructuras- a las políticas concretas. «Siempre he pensado, como William Gladstone (primer ministro liberal en el final del siglo XIX), que si creas una buena red de transporte en Birmingham tendrás una mejor política exterior», decía el jueves en un almuerzo con periodistas.

Concentrado en reformas de la educación o del transporte, no había pronunciado nunca un discurso sobre política internacional y ahora pronuncia uno cada semana en la Cámara de los Lores. Repasaba en el amuerzo la fortaleza del país hasta el momento de cometer «un gran error». Cree que, tras las elecciones de junio, «parar el 'brexit' es posible, 50-50, nada más que eso».

Cree también que May puede caer, pero que el Gobierno es más solido. Predice que el momento crítico llegará en otoño de 2018, cuando sea evidente «que no vamos a tener una mejor relación con la UE que la que tenemos» y en el Gabinete y en el Parlamento pueden persistir las voces conservadoras en favor de permanecer en la unión aduanera».

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