Polonia, Hungría y Chequia, juzgados por no acoger refugiados

La CE les denuncia por su reiterada oposición a respetar un sistema de cuotas que se va a modificar para asegurar su efectividad

ERLANTZ GUDE

La Comisión Europea anunció ayer su decisión de llevar a Polonia, Hungría y la República Checa ante el Tribunal de Justicia de la Unión por no cumplir con sus obligaciones respecto a las cuotas de acogida de solicitantes de asilo. La medida se dio a conocer en una jornada en la que el Ejecutivo comunitario planteó a su vez que la asignación de cuotas solo sea obligatoria en «crisis graves», un cambio con el que confía en salvar las reticencias de los estados que han impedido avanzar en la reforma del sistema de asilo. En casos menos problemáticos, los solicitantes se repartirían en base a «compromisos voluntarios».

En lo referente a la decisión de judicializar el rechazo de los tres países del Este, la Comisión incidió en que Polonia, Hungría y la República Checa incumplieron «sus obligaciones legales». Los Veintiocho acordaron en septiembre de 2015 las cifras de refugiados que cada Estado debía acoger para aliviar la presión migratoria en Italia y Grecia. Se requería que cada tres meses anunciaran compromisos para la reubicación a fin de «asegurar un procedimiento rápido y ordenado», algo que han hecho todos los países salvo los tres señalados, aduce la Comisión.

Con la medida adoptada, este organismo continúa el procedimiento de infracción iniciado el pasado 15 de junio, ante lo cual los estados denunciados enviaron unas respuestas a la Comisión que «no fueron satisfactorias». Ninguno de ellos ha dado en este tiempo «señales de que vaya a aplicar el régimen de reubicación». De hecho, Hungría -junto a Eslovaquia- recurrió sin éxito al Tribunal de Justicia para derogar el sistema de cuotas.

Reacciones

El Gobierno húngaro insistió ayer en que la reubicación de refugiados en países de la Unión es contraria a la legislación comunitaria. «Inmigración es una competencia nacional», afirmó el ministro de Exteriores. «Las cuotas sirven como una invitación para los inmigrantes». En la República Checa, el primer ministrio Andrej Babis tachó las cuotas de «sinsentido» y dijo que fomentan extremismos.

Entretanto, el Gobierno polaco defendió que «el mecanismo de reubicación de solicitantes de asilo es ineficaz, ya que, de los 160.000 inmigrantes que debían ser recibidos por los Estados miembros, solo unos 30.000 han sido reubicados».

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