Polonia desoye el aviso de Europa

Tensión entre parlamentarios del partido del Gobierno y de la oposición durante la sesión de ayer en Varsovia. :: adam stepien / reuters
Tensión entre parlamentarios del partido del Gobierno y de la oposición durante la sesión de ayer en Varsovia. :: adam stepien / reuters

A la polémica reforma del Tribunal Supremo que cuestiona Bruselas ya sólo le falta el paso por el Senado y la ratificación del presidente

NACHO TEMIÑO VARSOVIA.

El Parlamento polaco aprobó ayer la polémica reforma del Tribunal Supremo impulsada por el Gobierno nacionalista y ultraconservador de Ley y Justicia, sin atender a las críticas de Bruselas y a las protestas de la mayor parte de la oposición, que alerta del fin de la división de poderes en el país. A favor votaron 235 diputados del partido gobernante, que cuenta con mayoría absoluta, frente a 192 en contra y 23 abstenciones.

La modificación legislativa, que sacó a miles de ciudadanos a las calles durante los últimos días y provocó duras críticas de la Comisión Europea (CE), incluye correcciones sobre el texto original aunque, según la oposición, facilita el control del Supremo por parte del Ejecutivo y pone fin al mandato de los jueces de la institución. El Supremo juega un papel muy importante, ya que supervisa el trabajo de los tribunales inferiores, confirma la validez de las elecciones parlamentarias y presidenciales y emite dictámenes sobre proyectos legislativos. La relevancia de la reforma es aún mayor tras la del Tribunal Constitucional, en vigor desde el año pasado y que, según sus detractores, debilitó deliberadamente la capacidad del órgano para revisar la constitucionalidad de las leyes.

El ministro de Justicia, Zbinieg Ziobr, conocido por sus partidarios como 'el sheriff', recordó que el programa electoral de su partido prometía la reforma «radical» del sistema judicial, algo que el Gobierno llevará a cabo para ofrecer a los ciudadanos eficiencia frente al «corporativismo judicial imperante» hasta ahora según su criterio.

«Asistimos al mayor fraude en la historia del parlamentarismo polaco y, si los cambios entran finalmente en vigor, pronto vamos a estar fuera de la Unión Europea», aseguró Borys Budka, uno de los portavoces de la principal fuerza opositora, Plataforma Ciudadana. «Nadie va a querer mantener contacto con un país en el que los jueces y tribunales están subordinados al partido en el poder», añadió.

La norma tiene que pasar aún por el Senado, donde Ley y Justicia también cuenta con mayoría absoluta, y ser ratificada por el presidente, Andrzej Duda, vinculado a la fuerza gobernante, para entrar en vigor.

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