«¿Cómo piensa la Seguridad Social que voy a trabajar hasta los 70 años?»

La precariedad laboral, con salarios de 33 céntimos a la hora, es la gran preocupación de los italianos en las elecciones del domingo

DARÍO MENOR ROMA.

«Yo creo que se han equivocado. No puede ser. ¿Pero cómo piensan en la Seguridad Social que una persona va a seguir trabajando hasta casi llegar a los 70 años?». Anna Claudia no puede quitarse de la cabeza la carta que recibió hace unos días. Era un cálculo de los años que ha cotizado y los que le quedan por delante hasta poder gozar de la jubilación. A sus 55 años, esta mujer divorciada que vive en Roma se acaba de topar con la dura realidad de la 'ley Fornero', llamada así por la ministra del Gobierno de Mario Monti que diseñó la reforma de las pensiones.

Era tan grande el recorte económico y el endurecimiento de las condiciones que Elsa Fornero, entonces titular de la cartera de Trabajo, se echó a llorar cuando presentó el tijeretazo en diciembre de 2011. Su cara haciendo pucheros fue una de las imágenes de la crisis. Para Anna Claudia, que trabaja durante nueve meses al año como cocinera en un colegio y limpia casas por las tardes para conseguir llegar a fin de mes, la carta de la Seguridad Social ha sido el golpe de gracia. «Ya estaba temblando por la inquietud de ver si me renovaban el contrato y ahora me vienen con esto. El único que puede arreglar la situación es el papa Francisco», dice medio en broma.

La realidad de esta mujer es similar a la de buena parte de sus compatriotas, que viven con el agua al cuello por los bajos salarios, la angustia de la precariedad laboral y las pensiones insuficientes. Italia es el país europeo con mayor número de pobres en términos absolutos. Según los últimos datos de Eurostat, son 10,4 millones y suponen el 17,2% de sus 60,6 millones de habitantes.

Las estadísticas italianas rebajan algo esos datos, aunque cuentan con criterios de medida diferentes: 4,7 millones por debajo de la pobreza absoluta y 8,4 millones en situación de pobreza relativa. La tendencia, además, va en aumento. Más allá la diversidad en las cifras, los analistas coinciden en que la situación no ha derivado en un problema mayor gracias a las familias, una institución que todavía aguanta en Italia y permite amortiguar muchas injusticias sociales.

«En nuestras encuestas vemos que la cuestión del trabajo es la mayor preocupación para los votantes» de cara a las elecciones legislativas del próximo domingo, explica el experto en demoscopia Antonio Noto. «Los partidos están haciendo muchas promesas al respecto, pero los electores se fían poco de ellas». Coincide con el análisis Lorenzo Pregliasco, cofundador del instituto demoscópico Quorum, para quien los temas más importantes de la campaña electoral son «el trabajo, los impuestos, la inmigración y la seguridad, por ese orden».

Algunas formaciones políticas como Forza Italia y la Liga han captado los humores de la gente y por eso prometen una tasa impositiva única y más baja que las actuales para las familias y las empresas, desgravaciones fiscales para los nuevos contratos y mejoras en las condiciones de jubilación. Con esas medidas esperan reactivar la economía, crear nuevos puestos de trabajo y reducir el número de pobres. Por su parte, el Movimiento 5 Estrellas garantiza una «renta mínima de ciudadanía» de 780 euros mensuales por persona, mientras que el Partido Democrático asegura que aligerará algunas tasas. Además, saca pecho por el millón de puestos de trabajo creados desde 2014 gracias a la reforma laboral impulsada por Matteo Renzi. Todas estas promesas se topan con las dudas que plantean los expertos: algunas las consideran irrealizables y la mayoría, demasiado gravosas de asumir para un Estado con una deuda pública que supera el 130% del PIB anual.

Deslocalización de empresas

«Lo que está pasando es similar a lo que ocurre en otros países europeos. Estamos viviendo la crisis del modelo del Estado social, que se manifiesta sobre todo en el trabajo. Las naciones más golpeadas son las del sur, como Italia, Grecia o España. Hay problemas estructurales y grandes dificultades para que los jóvenes entren en el mercado laboral», explica Fulco Lanchester, director del departamento de Ciencia Política de la Universidad La Sapienza de Roma. Simbólica de la situación que describe es lo ocurrido con Embraco, una multinacional que va a cerrar la fábrica de componentes para frigoríficos que tiene en la provincia de Turín para trasladar la producción a Eslovaquia, donde los sueldos son más bajos y pagará menos impuestos. Se quedarán en la calle 497 obreros de una empresa que no perdía dinero en Italia.

Hay quien no necesita marcharse del país porque ya tiene a sus empleados en una situación de verdadera esclavitud. Es lo que ocurría con una firma de Taranto que contrató a doce teleoperadoras pagándoles 33 céntimos de euro a la hora. Les descontaban además esa cantidad de su sueldo cada vez que iban al baño, al que tenían que llevarse su propio papel higiénico. «Lo hice por mi hija», contó en el 'Corriere della Sera' Annalisa, de 36 años, a la que engañaron prometiéndole 400 euros mensuales por cuatro horas al día que nunca llegó a cobrar.

EN SU CONTEXTO10,4 millones de personas se encuentran en Italia en situación de pobreza, según datos de Eurostat. Representan el 17,2% de los 60 millones de habitantes del país.

130% del PIB anual es el nivel en el que se sitúa la deuda pública del Estado italiano.

2014 fue el año en que Matteo Renzi impulsó la reforma laboral, que según el Partido Democrático ha creado un millón de empleos.

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