El petrolero iraní accidentado en China estalla y se hunde aún cargado de crudo

ZIGOR ALDAMA S HANGHÁI.

El escenario que más temían las autoridades chinas se ha hecho realidad. Después de ocho días ayer el petrolero iraní 'Sanchi' explotó y se hundió. Era una posibilidad que ya habían apuntado los expertos más agoreros el pasado día 6, cuando chocó contra el carguero de Hong Kong 'Crystal' y se declaró el incendio del barco iraní, que transportaba 136.000 toneladas de crudo a Corea del Sur. Pero China no escatimó medios para tratar de impedir que la catástrofe se materializase.

No obstante, una nueva explosión a mediodía ensanchó la principal grieta del casco, que ya estaba peligrosamente escorado. Según el Ministerio de Transporte, las llamas en ese momento alcanzaron los 80 metros de altura y una gigantesca columna de humo se alzó hasta los tres kilómetros. Tras una lenta agonía, a las 16:45 horas se consumó el hundimiento total del petrolero. Como las corrientes lo habían desplazado hacia el sureste, el 'Sanchi' desapareció a 280 kilómetros de donde se produjo la colisión con el 'Crystal'.

Concluía así la fase inicial del trágico accidente frente a las costas de China. Un siniestro que se ha cobrado la vida de los 32 tripulantes del 'Sanchi' -30 iraníes y dos bangladeshíes-, a los que las autoridades dan ya por muertos. «No hay esperanza de encontrar a nadie con vida. Todo apunta a que fallecieron en la primera hora del accidente por la explosión inicial y la consiguiente emanación de gases», apuntó Mohammad Rastad, portavoz del equipo iraní desplazado a Shanghái para participar en las operaciones de rescate. El dispositivo de emergencia solo ha encontrado tres cadáveres, y es posible que el resto no aparezca nunca.

Lo que sí esperan encontrar los investigadores es la causa del accidente. El sábado recuperaron las 'cajas negras' (el registro de todos los datos de navegación) del buque podría aportar datos sobre lo ocurrido en el siniestro.

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