Pensilvania asesta la primera estocada de la América profunda a Trump

La derrota del candidato republicano que apoyó en persona el presidente de EE UU para que entrara al Congreso da aliento a los demócratas

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL

nueva york. El demócrata Conor Lamb puede haber ganado las elecciones especiales al Congreso que se celebraron el martes en un distrito rural de Pensilvania, pero incluso si su rival lograse arañar los 600 votos que le faltan, el resultado seguiría siendo una derrota para su partido y para el presidente, Donald Trump. A siete meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato que renovarán la Cámara Baja y parte del Senado, el distrito 18 de Pensilvania ha disparado las alertas en Washington.

Hace año y medio Trump ganó ese mismo condado a su rival Hillary Clinton por 20 puntos. El partido tenía de su lado la inquebrantable lealtad de sus bases para trasladar su victoria a Rick Saccone y Trump contaba con este para votar su agenda en el Congreso. Por si acaso envió a su hijo mayor Donald Trump Jr. a apoyarle, a la propia Ivanka Trump, al vicepresidente Mike Pence y al final fue él mismo en dos ocasiones. Imposible desligarse ahora de esa derrota. ¿Se estará esfumando su tirón con la América Profunda?

El distrito 18 de Pensilvania está formado por varios suburbios a las afueras de Pittsburg, repartidos en tres condados. Los trumpistas más recalcitrantes no le han fallado, pero aquellos republicanos escandalizados por su gobierno del caos quieren ver más orden y moral en el poder. El asiento lo había dejado vacante el congresista Tim Murphy, obligado a dimitir en octubre pasado cuando en pleno proceso de divorcio el periódico local publicó los mensajes de texto que se intercambió con su amante de 32 años, cuando está le echó en cara que colgase «por todas partes» su política pro vida mientras intentaba convencerla de que abortase.

«No soy yo quien los escribe, es mi personal. Yo los leo y me da vergüenza», le confesó Murphy. Entre ese personal aparecieron varias mujeres que lo acusaron de acoso sexual y otros de conducta «hostil, agresiva, errática e inestable». Un contexto nada apropiado para que triunfase un candidato de Trump.

Lo que realmente preocupa al partido es que no haya calado ninguno de los mensajes con los que ha tratado de contrarrestar el ascenso de Lamb, un demócrata tan conservador que a menudo resultaba indistinguible del republicano. Frente a las credenciales de marine que presentaba el demócrata, su rival republicano presumía de haber sido veterano de las fuerzas aéreas y consultor civil de los interrogatorios ocurridos en la prisión iraquí de Abu Ghraib.

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