El partido de Mugabe le destituye y exige que renuncie hoy

Robert Mugabe. :: afp/
Robert Mugabe. :: afp

Si el presidente de Zimbabue mantiene su negativa, el ZANU-PF iniciará mañana un voto de censura para privarle de toda autoridad

GERARDO ELORRIAGA

El partido gubernamental ZANU-PF despojó ayer a Robert Mugabe de sus cargos como presidente y primer secretario de la formación, y demandó su renuncia a la jefatura del Estado en Zimbabue. El comité central se reunió en una sesión especial para aprobar la destitución del veterano dirigente e imponerle un ultimátum que expira hoy al mediodía. Si mantiene su negativa, los antiguos correligionarios iniciarán mañana un procedimiento parlamentario de 'impeachment' o voto de censura para privarle de toda autoridad.

La elección de Emmerson Mnangagwa como sucesor al frente de la organización consolida su posición como inmediato relevo de Mugabe en el liderazgo del país y previsible candidato oficial en las elecciones del 2018. El padre de la patria zimbauense, su mujer y otros veinte miembros fueron privados de sus funciones, lo que se interpreta como una purga de la facción que impulsaba la candidatura de Grace, la aún primera dama. Los doscientos miembros del órgano rector del ZANU-PF celebraron con cánticos y bailes la medida.

Esta decisión política tiene lugar veinticuatro horas después de que una manifestación, ampliamente secundada, exigiera en la capital Harare la salida del presidente. Los participantes también reclamaban la democratización del régimen, un proceso que aún no resulta perceptible. La escalada de presiones contra el antiguo guerrillero está impulsada por buena parte de aquellos que le apoyaron durante 37 años de mando, pero no por la oposición, hasta ahora ausente.

Cansados de corrupción

La victoria de los partidarios de Mnangagwa parece desarticular los intentos del grupo G40 y del ala juvenil del ZANU-PF para encarrilar la sucesión de Mugabe. Los medios de comunicación se han hecho eco de los anhelos de una población cansada del autoritarismo, la corrupción y el desastre económico, pero no existe certeza alguna de que el proceso desemboque en la implementación de un Estado de derecho. El Ejército, convertido en poder de facto desde hace seis días, ha detenido a una decena de altos funcionarios, incluidos tres ministros del anterior gabinete.

La televisión pública zimbabuense anunció anoche en Twitter que el presidente se dirigirá «pronto» a la nación a través de la pantalla. La noticia provocó reacciones en el país nada más conocerse, que se interpretó como una confirmación de la esperada renuncia voluntaria del dirigente. La partida de Mugabe también implicaría, según todas las hipótesis, la aparición pública de Emmerson Mnangagwa, el individuo que ha conseguido el fin de sus 37 años de mandato. El exvicepresidente e inspirador del cambio fue destituido el pasado día 6, se exilió en Sudáfrica y regresó al país tras el golpe militar.

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