Dos parlamentos para una sola sede

Maduro recibe la felicitación de los asistentes a un encuentro con constitucionalistas, en una imagen distribuida por la Presidencia. :: afp/
Maduro recibe la felicitación de los asistentes a un encuentro con constitucionalistas, en una imagen distribuida por la Presidencia. :: afp

Maduro aplazó a hoy la reunión de la Constituyente en el Palacio Legislativo de Caracas

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO L A HABANA.

Oficialismo y oposición andan como el gato y el ratón. Nicolás Maduro, que ha nombrado canciller a Jorge Arreaza, yerno de Hugo Chávez, y lo recupera para los puestos de peso de su Gobierno, decidió ayer retrasar un día la toma de posesión de la nueva Asamblea Nacional Constituyente en el Palacio Legislativo. Poco después, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que había programado una marcha para rechazar el acto previsto para ayer, decidió posponerla para coincidir con la toma de posesión de los nuevos asambleístas.

Otro foco de tensión, el anuncio de la manipulación de los votos realizado por la empresa responsable del recuento, ha dado un paso más al abrir la fiscal Luisa Ortega una investigación al Consejo Nacional Electoral (CNE). Con el ambiente político tan revuelto, las cabezas se giran hacia la Guardia Nacional Bolivariana por si surgen conatos de rebelión. Por ahora todo parece tranquilo y el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, recalcó que los militares son los «centinelas de la patria» y un cuerpo altamente adiestrado, equipado y entrenado para atender «cualquier situación que altere o que amenace el orden interno y la paz social».

El país se prepara hoy para el choque entre Gobierno y oposición. El presidente anunció que espera que la toma de posesión de la Asamblea Nacional Constituyente «se organice en paz, con tranquilidad y todo el protocolo necesario, el próximo viernes (por hoy) a las once de la mañana». Un retraso con el que, dijo, se permitía la proclamación de 35 de los 545 constituyentes aún pendientes de que la autoridad electoral les confirmara su escaño.

El plan es que la Constituyente electa tome posesión en el Salón Elíptico del Parlamento. El problema se puede presentar porque los actuales diputados opositores adelantan que seguirán celebrando sesiones en el hemiciclo del Legislativo, como representantes mayoritarios en la Asamblea Nacional en ejercicio.

Y si el presidente venezolano demostró cierta prudencia al esperar para la toma de posesión de sus constituyentes, no lo hizo con el asunto de la «manipulación» de al menos millón de votos en las cifras de participación denunciada por la empresa responsable del recuento, Smarmatic. «Este proceso no lo mancha nada porque es transparente», enfatizó el mandatario, que rechazó la versión de la empresa que desde 2004 se ha encargado de contar los sufragios, y la relacionó con la «reacción del enemigo internacional». Por ello pidió al CNE que despeje las dudas culminando «el ciento por ciento de la auditoria».

Por su parte, la titular del organismo electoral, Tibisay Lucena, se tomó muy mal la declaración de Antonio Mugica, el director de Smartmatic, palabras que vinculó también con las sanciones impuestas por Estados Unidos dos semanas atrás por «el único motivo de organizar una elección universal, directa y secreta».

La presidenta del CNE señaló que el poder electoral podría iniciar acciones legales contra «tan irresponsables informaciones». Aunque en este momento, quienes están bajo investigación, de la Fiscalía, son los rectores del CNE. En cualquier caso, la fiscal Ortega es consciente de que sus días al frente del Ministerio Público están contados.

Dialogo y apoyo

Maduro confía en que la amenaza de las sanciones estadounidense no pase a mayores y se quede en las medidas individuales. Se basa en la declaración del subsecretario adjunto de Estado de EE UU para Sudamérica, Michael Fitzpatrick, a la agencia Efe. «Queremos dialogar con el Gobierno del presidente Maduro. (...) No reconocemos necesariamente gobiernos paralelos o aparte»», dijo.

Fitzpatrick recordó que quieren «apoyar al pueblo venezolano (para) salir de esta crisis», y «mantener conversaciones diplomáticas» con el Gobierno. En todo caso, aclaró que lo de calificar de «dictadura» al Gobierno de Maduro se debe, además de a la celebración de la Constituyente para modificar la Carta Magna, a haber visto en «los últimos 18 meses» decisiones y acciones para «asfixiar el mundo democrático, cerrar más espacio para diferencias de opinión».

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