El Parlamento de Brasil decide hoy el futuro de Temer

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

En una jornada decisiva para el futuro de Brasil, la Cámara de Diputados vota hoy si autoriza o no que la justicia investigue al presidente Michel Temer por corrupción pasiva. El sucesor de Dilma Rousseff, con la popularidad más baja de la historia presidencial, es el primer mandatario en funciones acusado de corrupción por la Procuraduría General de la República (Fiscalía General). La legislación brasileña exige que para que un presidente sea investigado por el Supremo Tribunal Federal se requiere autorización de dos tercios de la Cámara de Diputados. Si esa mayoría especial acepta hoy que se lo investigue, Temer debe ser apartado. Pero si no se alcanza ese número, la denuncia se archiva y el presidente sigue en el cargo.

Las negociaciones de última hora son tan febriles que resulta imposible hacer un pronóstico. Un 40% se confiesa «indeciso». Colaboradores cercanos del presidente confían en tener los votos para frenar la denuncia. Pero sus gestiones agitadas sugieren lo contrario. Temer pidió incluso a ministros con licencia en la cámara que vuelvan a las bancadas para votar a su favor. Desde hace días, el mandatario no hace otra cosa que reunirse con diputados para convencerlos de rechazar la denuncia. La ONG Cuentas Abiertas reveló que el Gobierno liberó en julio la mitad del dinero destinado a enmiendas de todo el año. Las enmiendas son partidas para obras públicas reclamadas por los diputados para sus territorios.

Romero Jucá, líder del PMDB -el partido de Temer- advirtió ayer que los diputados que voten contra el presidente «sufrirán consecuencias». El Gobierno cuenta con una base aliada de 411 diputados, un número suficiente para archivar la denuncia. Solo con 172 votos, Temer se mantiene en su puesto. El problema es que muchos aliados que votaron a favor del 'impeachment' contra Dilma Rousseff, se avergüenzan por tener que defender a un presidente manchado por la corrupción.

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