El Papa muestra a la prensa una foto tomada en Nagasaki y expresa su temor a una guerra

R. C.

El papa Francisco manifestó ayer en el avión que lo llevaba a Chile su temor a que «un incidente» desencadene una guerra nuclear en algún lugar del planeta. «Sí, realmente tengo miedo. Estamos al límite. Basta un incidente para desencadenar la guerra. No se puede correr el riesgo de que la situación precipite. Por lo tanto, es preciso destruir las armas nucleares», dijo durante su viaje Chile, primera etapa de su sexto periplo a América Latina, que incluye también Perú.

Durante el vuelo a Santiago, el Papa argentino distribuyó a los 70 periodistas que lo acompañaban una foto tomada en Nagasaki tras la explosión en 1945 de la bomba atómica con la leyenda «fruto de la guerra», escrita de su puño y letra, en la que se ve a un niño con el cuerpo de su hermano muerto en la espalda en una fila para incinararlo.

Como suele ser habitual cuando el avión en el que viaja entra en el espacio aéreo de algún país, Francisco envió a los argentinos «cálidos augurios» y una bendición, aunque no precisó, como muchos esperaban, la fecha de una eventual visita a su país natal. «Les pido por favor a todos ustedes que no se olviden de rezar por mí», decía el telegrama a sus compatriotas. Otro tanto había hecho al entrar en el espacio aéreo de Brasil, Paraguay y Senegal.

Durante su estancia de tres días en Chile, Francisco se reunirá con autoridades, comunidades indígenas, religiosos y pobres, en Santiago, Temuco e Iquique, donde celebrará misas a las que se espera que acudan más de 1,2 millones de personas.

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