El Papa condena la violencia en la ciudad santa y llama a la oración

R. C. ROMA.

El Papa condenó ayer la violencia en Jerusalén durante el Ángelus. El Pontífice ha invitado ante cientos de fieles reunidos en la plaza de San Pedro «a unirse en la oración, para que el Señor inspire la reconciliación y la paz». «Sigo con mucho interés las graves tensiones y la violencia de los últimos días », señaló. Durante la catequesis, Francisco reflexionó sobre la parábola del trigo y la cizaña que -según dijo- «ilustra el problema del mal en el mundo, y pone de manifiesto la paciencia de Dios». Así ha exhortado a los cristianos a no desanimarse en el ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal al recordar que «ambas realidades conviven», pero que «solo Dios podrá separarlas en el juicio final».

«En medio del trigo crece también la cizaña y, ante esto, el patrón y sus siervos tienen diferentes opiniones. Los siervos quieren intervenir arrancando la cizaña. Sin embargo, el patrón, preocupado sobre todo por salvar el trigo, se opone diciendo: 'No sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo'», concluyó la intervención del obispo de Roma.

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