Los palestinos mantienen el rezo fuera de Al-Aqsa en protesta por los controles

Funeral del joven jordano muerto por los disparos de un agente hebreo en el complejo de la Embajada de Israel en Amán :: ahmad abdo / efe
Funeral del joven jordano muerto por los disparos de un agente hebreo en el complejo de la Embajada de Israel en Amán :: ahmad abdo / efe

Las autoridades musulmanas consideran insuficiente la retirada de detectores de metal y exigen a Israel el acceso libre de todos los fieles

R. C. JERUSALÉN.

Los palestinos volvieron a rezar ayer fuera de la Explanada de las Mezquitas pese a que Israel comenzó de madrugada a retirar los detectores de metal y las cámaras de los accesos al lugar santo de Jerusalén que alberga la mezquita de Al-Aqsa y el Muro de las Lamentaciones. El Gabinete de Seguridad israelí decidió sustituir los detectores por cámaras inteligentes y otras tecnologías de control, algo que el Waqf, la autoridad jordana de patrimonio islámico que gestiona la Explanada de las Mezquitas, rechazó con firmeza. «Decidimos rezar en las calles y continuaremos hasta que las autoridades israelíes den un paso atrás y cancelen todas las medidas impuestas a los palestinos por la fuerza», declaró a la agencia Efe Raed Daana, miembro del Waqf.

La tensión ya habitual en la explanada se disparó el pasado día 14 cuando tres árabes israelíes, que salieron armados del lugar sagrado, mataron a dos policías israelíes drusos antes de morir por disparos de las fuerzas de seguridad. Israel clausuró 48 horas la explanada y tras su reapertura aumentó los controles en los accesos, que mantuvo a pesar del malestar provocado por esta decisión tanto en el Waqf como en la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo presidente, Mahmud Abás, decidió congelar la comunicación con Israel, incluida la colaboración en seguridad. Abás avisó ayer que las relaciones no se reanudarán hasta que el acceso a Al-Aqsa sea libre.

Quejas en Jordania

La violencia se cobró nuevas vidas el pasado fin de semana. Cuatro palestinos murieron el viernes en disturbios en Jerusalén Este y Cisjordania y el sábado tres israelíes de una misma familia fueron asesinados a puñaladas por un palestino en su casa de una colonia. El último incidente de esta escalada, la muerte en Amán de dos jordanos por disparos de un guarda de seguridad israelí durante un altercado todavía por esclarecer en el área de la embajada hebrea, forzó una conversación telefónica entre el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el rey Abdalá II de Jordania. Tras ella, el empleado israelí regresó a su país sin ser interrogado por la policía y las medidas de seguridad en Al-Aqsa se relajaron.

Decenas de diputados abandonaron ayer el Parlamento jordano en protesta por la gestión de esta crisis por parte del Gobierno, mientras miles de ciudadanos pidieron al Ejecutivo el cierre de la Embajada israelí durante el funeral de una de las víctimas del tiroteo. En medio de este clima enrarecido, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, exhortó a los musulmanes de todo el mundo a «visitar» la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, que debe ser «protegida» igual que La Meca y Medina. Unas declaraciones que el Ministerio de Exteriores de Israel calificó de «raras, absurdas y retorcidas».

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