La oposición quiere cambiar el mapa de Venezuela tras las elecciones regionales

Mientras miles de venezolanos se preparan para votar, otros muchos abandonan el país debido a la crisis. :: Federico PARRA/ afp
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Mientras miles de venezolanos se preparan para votar, otros muchos abandonan el país debido a la crisis. :: Federico PARRA/ afp

Confía en arrebatar varios Estados al chavismo, que ahora controla 20 de las 23 gobernaciones, y en confirmar el deseo de cambio político

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Hoy serán elegidos gobernadores de los 23 Estados de Venezuela entre 226 candidatos. Podría parecer una consulta de trámite, pero no lo es. El Gobierno de Nicolás Maduro busca que, de los 18 millones del censo electoral, más de 8 millones apoyen a aspirantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como lo hicieron el 30 de julio en la elección de la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y así legitimarse. La oposición, que reclama esta convocatoria desde diciembre de 2016, confía en que se convierta en el plebiscito revocatorio que no pudo concretar contra el presidente y que las urnas apoyen a sus candidatos, lo que se leería como el deseo de cambio político.

«Este 15-O será el referendo contra Maduro y la ANC que nos negaron. No anunciarán cifra de voto nacional, pero no la podrán ocultar. ¡Cambio!», escribió en Twitter Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional. Y agregó: «Lo que más teme Maduro de las regionales: no poder explicar cómo se esfumaron esos 8 millones del fraude constituyente».

Se refería a que la empresa responsable del sistema de recuento confirmó la manipulación de la votación, el pasado mes de julio, de la ANC, órgano del que debe emanar una nueva Constitución y que ha acabado por sustituir a la legítima Asamblea Nacional, el parlamento venezolano. Según diferentes encuestas, el 80% de los venezolanos quiere cambio de gobierno. Si se dan por buenas, resulta difícil explicar que en julio, en una elección en la que no participó la oposición, el 50% del padrón haya votado.

El antichavismo, que se ha cansado de denunciar fraudes previos y dice desconfiar del sistema electrónico de votación y de las máquinas captahuellas, volvió a protestar porque el Consejo Nacional Electoral (CNE) reubicó 274 centros de votación. Tibisay Lucena, presidenta del CNE, anunció el sábado que estaban instaladas 30.247 mesas, en 13.559 centros electorales, y negó que el cambio de menos de 300 mesas fuera a incidir en los resultados. En cambio, el alcalde de Baruta, Gerardo Blyde, consideró la reubicación un «golpe a la democracia» y acusó al CNE y a Lucena de violar «los derechos electorales de los venezolanos al fusionar dos y tres centros grandes en uno pequeño, solo para provocar caos y retrasos el domingo».

Por su parte, el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino, hizo una «llamada a la tranquilidad» y señaló que «todas las tareas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana han sido cumplidas sin inconvenientes». Los servicios y el transporte funcionarán hoy con normalidad, pero no así los teatros y parques recreativos, para que la gente vaya a votar sin distracciones a la vista. Y habrá acompañamiento internacional.

Estos comicios se habían programado para diciembre de 2016, pero el CNE los reprogramó. Sin embargo, no incluyó la renovación de legisladores regionales, elegidos en el año 2012, como los gobernadores y con el mandato también vencido.

Parece una maniobra para beneficiar al oficialismo, que ahora controla 20 de las 23 gobernaciones y 22 de los 23 consejos legislativos. Si la oposición repite los resultados nacionales del 2015 y gana más gobernaciones, un congreso local oficialista torpedearía su gestión. El dirigente del PSUV Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, es muy optimista y afirma que las van a ganar «todas».

La oposición también se queja de que llega a los comicios dañada porque sus candidatos o están presos, en arresto domiciliario, en el exilio o inhabilitados, como es el caso de Henrique Capriles. El gobernador saliente del Estado de Miranda, exhortó a sus compatriotas a votar. «No es momento de alejarse de la política, porque si lo hacemos la mala política se mete en su casa y toma las decisiones», sostuvo al tiempo que aseguró que «cada vez falta menos para el cambio. Al Gobierno no le cuadran las cuentas, enfrentamos una pesadilla, por lo que no es tiempo de tanto nadar para morir en la orilla. Tenemos que votar».

También Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López -fundador de Voluntad Popular en prisión domiciliaria-, denunció las «trampas» y pidió a los electores que ejerzan su derecho. «Decir que hay democracia en Venezuela porque hay elecciones es falso, sabemos que Venezuela vive una dictadura. Pero sí reconocemos que hay un proceso electoral el domingo y que llamar al voto es lo más democrático del mundo». Igualmente instó a la ONU, a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a Human Rights Watch para que se pronuncien porque en «Venezuela castigan a los presos políticos por haber hecho un llamado a votar», en referencia a la carta de 18 activistas invitando a participar en los comicios.

Hoy es un día decisivo para la configuración del mapa político venezolano. Según Capriles, «hemos demostrado que cuando votamos, el triunfo no nos lo pueden quitar».

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