La oposición se desmarca de Macron por actuar sin el respaldo de la ONU

FERNANDO ITURRIBARRIA CORRESPONSAL PARÍS.

La oposición de derecha e izquierda criticó ayer la participación francesa en los bombardeos contra el programa químico de Siria por entender que se produjo al margen de la legalidad internacional en un debate parlamentario organizado de manera simultánea en el Senado y la Cámara de Diputados. Por su parte, Emmanuel Macron puntualizó que mantiene la misma posición en el conflicto que Donald Trump horas después de que la Casa Blanca desmintiera que París hubiese convencido a EE UU para mantener sus tropas a largo plazo en la zona.

El debate reflejó la ausencia de unidad nacional entre las fuerzas políticas en torno a la primera intervención militar de Macron en el teatro exterior y mostró las críticas al seguidismo del Elíseo a las posiciones belicosas de Washington. El conservador Christian Jacob, portavoz de Los Republicanos, principal fuerza de la oposición, consideró que el presidente había burlado el derecho internacional que un miembro permanente del Consejo de Seguridad debe respetar. «La utilidad de los ataques franceses en Siria sin mandato de la ONU está por demostrar y es una ocasión fallida», dijo.

Valérie Rabault, presidenta del grupo socialista, opinó que «Francia por primera vez en su historia ha desarrollado operaciones militares sin mandato internacional». «La universalidad de los derechos humanos tiene fuerza porque se rige por un marco internacional y resulta que Francia ha creado una brecha», valoró.

Desde la izquierda radical de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon fue más allá al negar la existencia de pruebas formales de la utilización de armas químicas en Siria. «Hemos intervenido sin pruebas, sin ningún aliado de la UE y sin mandato de la ONU. Es el golpe más importante asestado a la diplomacia francesa», arremetió.

El primer ministro, Edouard Philippe, replicó que fueron los servicios de información franceses los que demostraron la responsabilidad de las fuerzas armadas sirias en el ataque químico. «Esta intervención no es el preludio de una guerra. No queremos renunciar a una solución política, pero no será posible mientras el empleo de las armas químicas quede impune», expuso tras insistir en que el enemigo de París no es Siria sino el Estado Islámico (EI).

También Macron había recalcado que EE UU y Francia tienen un único objetivo militar, la guerra contra el EI. El presidente aprovechó una comparecencia junto a la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, para despejar cualquier atisbo de discrepancia entre el Elíseo y la Casa Blanca.

La matización era consecuencia de una imprudente declaración formulada la víspera por el mandatario galo en una entrevista televisiva en la que se jactó de haber convencido a Trump para que prolongara largo tiempo su presencia militar en la región. Horas después la Casa Blanca puntualizó que la misión de sus fuerzas desplegadas en Siria no había cambiado y que el presidente estadounidense desea que sean repatriadas lo antes posible.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos