La oposición desafía a Maduro y permanece en la calle

Activistas corren durante una manifestación contra el Gobierno en la capital venezolana. :: juan barreto / afp

Desoye la prohibición del Gobierno y llama a los ciudadanos a la «toma de Venezuela» con nuevas movilizaciones

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Si no quieres taza, taza y media. Esa frase tan popular es la que está poniendo en práctica, al menos verbalmente, la facción más radical de la oposición venezolana que lleva la voz cantante de la protesta contra Nicolás Maduro. Y con mayor fuerza desde que el activista Leopoldo López fue excarcelado, aunque algunos seguidores de la oposición y miembros del oficialismo criticaron ayer que Lilian Tintori, la esposa de López, se fuera junto a sus hijos a Miami en plena movilización.

Después de que el Gobierno chavista anunció que prohibía toda manifestación hasta mañana domingo, los opositores cambiaron la consigna con la que llamaban a la «toma de Caracas» por una con más ambición, que pedía la «toma de Venezuela». Y ayer mismo emprendieron el desafío de tres días más de protestas contra la elección a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que se celebrará mañana. Aunque descartaron marchas masivas, llamaron a cerrar las autopistas, avenidas y calles principales. El presidente venezolano ofreció la reinstalación de la mesa de diálogo, que la oposición en su conjunto rechaza, aunque algunos analistas sugieren que hay contactos entre bambalinas con varios sectores.

Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y la voz más dura y visible del antichavismo en este momento, convocó a la ciudadanía a mantenerse en pie de guerra.

«Estamos haciendo todo lo necesario no solo para evitar el fraude constitucional sino también para lograr el cambio político en Venezuela. El país está en la calle para lograr que la democracia vuelva, que el orden constitucional se restablezca. Tenemos un Gobierno hoy que no gobierna con las leyes», dijo Guevara.

Mientras, el país petrolero repitió la situación de días pasados. Desde el mediodía se registraron cortes en zonas del este de la capital y en las áreas progubernamentales las cosas funcionaban con normalidad, e incluso se celebró la feria del libro. Las fuerzas del orden se aplican colocando por su parte alambradas y desviando el tráfico. La polarización es demasiado marcada pero según admitía ayer el comunicador socialista Miguel Ángel Pérez Pirela en un programa de Unión Radio «la oposición no va a aplastar al chavismo y el chavismo no va a aplastar a la oposición».

Presión internacional

La comunidad internacional está tomando parte muy activa en esta crisis. Naciones Unidas, Estados Unidos -que ordenó a los familiares de su personal diplomático en Caracas abandonar el país cuanto antes-, la Unión Europea, varios gobiernos latinoamericanos y el presidente Mariano Rajoy, recomiendan a Maduro que suspenda la Constituyente, a la que los antichavistas añaden la etiqueta de «a la cubana», y advierten de las posibles consecuencias y sanciones.

El heredero de Hugo Chávez, a quien según la encuestadora Datanalisis rechazan un 70% de los venezolanos, aguanta el tipo y acusa una y otra vez de la campaña de la derecha apoyada desde el extranjero. Para que no haya dudas usó el inglés para enviar un mensaje a Donald Trump: «In Venezuela, the constituyen gu gu gu».

Y es que la elección a la Asamblea Nacional Constituyente ha tenido el efecto de la última gota que desborda la copa. El Ejecutivo entiende que es la única forma de garantizar la paz y defiende que está contemplado en dos artículos de la Constitución de 1999, la famosa 'roja, rojita' de Chávez.

Sus opositores la rechazan porque no fue convocada mediante un referéndum previo, como sí hizo el fallecido líder chavista. Maduro alega que la actual Carta Magna no habla expresamente de un primer referéndum aprobatorio. Y ahora busca elegir directamente a los integrantes de la Asamblea que, al no presentarse la oposición, se formará con todos los asambleístas oficialistas -entre ellos la mujer de Maduro, Cilia Flores, y toda la plana mayor del chavismo.

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