Kim ofrece que expertos de EE UU supervisen el desmantelamiento de su centro nuclear

El buen talante que Kim y Moon mostraron en la cumbre intercoreana de Panmunjom se ha prolongado a los días posteriores. :: afp/
El buen talante que Kim y Moon mostraron en la cumbre intercoreana de Panmunjom se ha prolongado a los días posteriores. :: afp

Corea del Norte dice que desmontará la base en mayo, pero los escépticos recuerdan cómo el padre del dictador engañó al mundo en 2008

ZIGOR ALDAMA SANGHÁI.

No hay un día en el que las dos Coreas no den un paso hacia la paz y ayer se supo que el Norte está dispuesto a dar otro más: Kim Jong-un se comprometió a desmantelar en mayo las instalaciones de Punggye-ri, que fueron el escenario de seis pruebas atómicas entre 2006 y 2017. Consciente de la desconfianza que provoca su promesa de una desnuclearización progresiva, el dictador norcoreano aseguró que permitirá la supervisión de la clausura por parte de expertos estadounidenses y surcoreanos, así como de la prensa internacional.

Esta iniciativa hace pensar que el centro de pruebas no está inutilizado, como apuntaron diferentes expertos hace días. Aseguraban que, tras la última detonación -que Pyongyang atribuyó a una bomba de hidrógeno y que provocó un seísmo de fuerza 6,4 en la escala de Richter-, las instalaciones habían quedado inutilizables. No obstante, Kim asegura que todavía quedan dos túneles en perfectas condiciones y subraya que no trata de tomarle el pelo a nadie. «Si mantenemos reuniones constantes, creamos un clima de confianza con Estados Unidos, ponemos fin a la guerra y firmamos un tratado de no agresión, ¿para qué vamos a arriesgar todo eso guardando nuestras armas nucleares?», se preguntó el líder comunista durante la cumbre que mantuvo el viernes pasado con el presidente surcoreano, Moon Jae-in.

LA AMENAZA

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misiles ha lanzado Kim Jong-un en sus seis años al frente del Gobierno de Pyongyang, más del 70% de misiles que usó su dinastía.

No obstante, hay razones para el escepticismo. Porque el padre del actual dictador, Kim Jong-il, ya hizo algo parecido en 2008, después de la segunda cumbre intercoreana: frente a la prensa internacional demolió con explosivos la torre de refrigeración de las instalaciones nucleares de Yongbyon, donde se producía el plutonio de grado militar utilizado en las cabezas nucleares. El acontecimiento también tuvo gran repercusión, pero sirvió de poco. La Agencia Internacional para la Energía Atómica reconoció, después de que sus inspectores fuesen expulsados en 2009, que el centro volvía a estar operativo y, aparentemente, a pleno rendimiento.

Mensaje tranquilizador

Claro que el treintañero Kim no es su padre. «Cuando comencemos a hablar, Estados Unidos se convencerá de que no soy el tipo de persona que lanza una bomba atómica contra Corea del Sur, el Pacífico, o Estados Unidos», avanzó Kim durante la cumbre, según anunció ayer el portavoz de Moon. No obstante, fue él quien amenazó con disparar misiles intercontinentales contra Guam, la isla del Pacífico que pertenece a la superpotencia americana, y también quien supervisó personalmente el lanzamiento de los misiles que aterrorizaron a parte de la población japonesa cuando sobrevolaron territorio de ese país.

En cualquier caso, en esta ocasión parece que reina el optimismo. Kim ha afirmado que busca una desnuclearización completa y así lo ha reflejado también la prensa norcoreana, un detalle importante para determinar si va en serio o no. Y, por si fuese poco, ayer también se supo que Kim está dispuesto a reunirse con otro de sus acérrimos enemigos, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, «en cualquier momento». Fue Moon quien hizo de celestino y habló con el dirigente nipón para trasladarle la buena disposición de Kim. Así que, además de la histórica reunión que el Brillante Camarada mantendrá en tres o cuatro semanas con Donald Trump, podría celebrarse también un encuentro entre Kim y Abe.

Si sucede, el mandatario norcoreano se habrá reunido por separado con todas las partes involucradas más de cerca en el conflicto coreano: China -fue el primer viaje al extranjero de Kim-, Corea del Sur -con la cumbre del pasado viernes-, Estados Unidos y Japón -aliados de Corea del Sur-. Podrían empezar entonces las negociaciones a cuatro o a seis bandas, con la esperanza de lograr un resultado mejor que el cosechado en anteriores reuniones, ya que esas conversaciones multilaterales nacieron en 2003 y nunca dieron un resultado satisfactorio.

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