Nuevo choque entre poderes legislativo y judicial en Venezuela

La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, invitó a los ciudadanos a presenciar la elección del Tribunal Supremo alternativo. :: efe/
La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, invitó a los ciudadanos a presenciar la elección del Tribunal Supremo alternativo. :: efe

La Asamblea Nacional escenifica en la calle la designación de un Tribunal Supremo alternativo, que los relevados no reconocen

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Si la situación en Venezuela pudiera compararse a una partida de ajedrez parecería estar siempre en tablas. Las piezas principales enrocadas, perdiendo peones -un centenar de muertos en más de tres meses de protestas- y avances y retrocesos mutuos. Un juego agotador e interminable donde Gobierno y oposición transitan por vías paralelas. El Gobierno ruso terció ayer en el conflicto para considerar «extremadamente peligrosas» las medidas adoptadas por «la oposición de forzar la creación de estructuras paralelas de poder, en particular la de poner en marcha el procedimiento para el nombramiento por parte del Parlamento de nuevos jueces de la Corte Suprema».

En este punto está de nuevo el toma y daca, de nuevo entre la Asamblea Nacional (AN) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El pleno del Parlamento, de mayoría opositora, acordó por dos terceras partes de sus diputados la nominación de 33 magistrados, entre titulares y suplentes, para sustituir a igual número de jueces elegidos en 2015 de manera exprés por la directiva oficialista. La designación no es reconocida por el actual y progubernamental TSJ.

Los presuntos relevados declararon nula la elección porque la AN se mantiene en desacato y «todos sus actos son nulos y carentes de eficacia jurídica». La Corte explicó que «la motivación se centró, entre otros aspectos, en la extemporaneidad del proceso, la inexistencia de vacantes y la inobservancia de preceptos constitucionales y legales».

El vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara convocó a los ciudadanos de Caracas a presenciar la votación de los jueces en una plaza de la capital. Sin disensos se aprobaron los titulares de las seis salas del máximo tribunal, que si ejercen lo harán sin poder acceder a la sede del poder judicial y según el chavismo, sin ningún respaldo legal, al igual que ocurre con las otras decisiones del legislativo que desde hace más de un año de «desacato» sólo se concretan de puertas adentro y entre los legisladores antichavistas.

Por su parte, el Gobierno de Nicolás Maduro hace oídos sordos a los llamamientos internacionales y califica de «injerencia extranjera» las amenazas de sanciones de EE UU y Europa, o la advertencia de expulsión del Mercosur mientras continúa los preparativos para la elección de la Asamblea Constituyente prevista para el día 30. Y con el apoyo expreso del Ejército.

Los integrantes del Mercosur se reunieron en Mendoza con el conflicto venezolano en el foco. De ello se encargó el presidente argentino, Mauricio Macri, quien al inaugurar la cita regional reiteró la apelación «a la paz, a la libertad de los presos políticos y a la pronta adopción de un calendario electoral en Venezuela». Además ofreció que el organismo multinaciona medie en la crisis política y social en el país petrolero y felicitó a los venezolanos por su compromiso con la democracia».

El hecho de que la cita se abrió sin mástil para la bandera de Venezuela, que, aunque suspendido todavía es miembro de la organización, presagiaba que Macri buscaba el apoyo de sus pares para que la declaración final recogiera duras palabras sobre la democracia venezolana. Junto a su firma de Macri, con el ultimátum para expulsar a Caracas si no suspende la Constituyente, figuraron las de Michel Temer (Brasil), Horacio Cartes (Paraguay) y Tabaré Vázquez (Uruguay). No estaba claro si el boliviano Evo Morales y su colega chilena, Michelle Bachelet, rubricarían el texto.

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