Cosa Nostra se despide de su 'capo dei capi'

Totò Riina, juzgado tras los barrotes en 1993. :: AP/
Totò Riina, juzgado tras los barrotes en 1993. :: AP

Totò Riina, que llevó a la mafia siciliana a sus más altas cotas de criminalidad, agonizaba anoche sin dejar sucesor y con más de 150 vidas a sus espaldas

DARÍO MENOR CORRESPONSAL

roma. «Para mí tu no eres 'Totò' Riina, eres mi papá. Y en este día para mí triste pero importante te deseo un buen cumpleaños. Te quiero mucho. Tuyo, Salvo». Hay casos como el de Salvo Riina en que la ceguera amorosa a la hora de ver al propio padre resulta alarmante: impide reconocer que aquel que te ha engendrado es uno de los mayores monstruos criminales que ha tenido Italia. Eso es sin duda Salvatore Totò Riina, capo histórico de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, y responsable de más de 150 asesinatos, entre ellos los de los célebres magistrados Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.

Condenado a 26 cadenas perpetuas tras ser arrestado el 15 de enero de 1993, después de pasarse 24 años en busca y captura, Riina estaba anoche a punto de vérselas con el Juez Supremo que él, como buen creyente, espera encontrar tras la muerte. No parecía que fuera a tener que esperar mucho. En coma desde hace semanas tras ser sometido a dos operaciones, la Fiscalía Nacional Antimafia y el Ministerio de Justicia concedieron ayer a sus familiares que pudieran despedirse de él en el área para detenidos del hospital de Parma donde se encuentra ingresado. Entre ellos estaba Salvo, que ayer dejó su amoroso mensaje en las redes sociales, el mismo día en que su padre cumplía 87 años.

Riina ha permanecido hasta el último momento de su vida encastillado en su figura de 'capo dei capi', hermético ante la justicia pese a las penurias que supone el '41bis', el régimen carcelario más duro que Italia reserva a los mafiosos. «Yo no me arrepiento. A mí no me doblarán», le decía hace unos meses a su mujer, Ninetta Bagarella, en una conversación en la cárcel de Parma. «Yo no quiero pedirle nada a nadie, puedo hacerme 3.000 años (en prisión), no 30 años». Se mostraba además orgulloso de su carrera criminal: «Soy Salvatore Riina y formaré parte de la historia».

La peligrosidad del capo de los Corleoneses, el clan que revolucionó la Cosa Nostra llevándola a sus más altas cotas de peligrosidad, no ha decaído con la edad ni con la falta de libertad. En su último informe semestral, la Dirección de Investigaciones Antimafia (DIA) consideraba que seguía siendo el líder de la Cosa Nostra, como se veía por la «incapacidad de la organización para que emerja una figura en sustitución de este incómodo icono simbólico».

Clanes desunidos

Estaba claro que seguía mandando: hace tres años los investigadores descubrieron que a través de otro preso había emitido una orden de asesinato contra Nino Di Matteo, entonces fiscal de Palermo encargado de la acusación en el proceso que juzga supuestos acuerdos entre la Mafia y el Estado que habría urdido el anciano capo. Dijo que Di Matteo tenía que acabar «como un atún», como hizo con Falcone.

La desaparición de de Riina tiene un impacto más simbólico que real entre los clanes criminales sicilianos, hoy desunidos y sin el poder que gozaron cuando el histórico 'capo dei capi' estaba en libertad.

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